jueves, 29 de febrero de 2024

El poder de las panaderías japonesas y un propósito de los dolores

*https://youtube.com/shorts/RLrbCQYcIRE?si=o_DWrJa6Ya9B779H

Este video narra cómo los dueños de una panadería japonesa diseñaron de forma no intencionada un sistema con Inteligencia Artificial que reconoce células cancerígenas. Resulta que su sistema de entrega y cobranza de productos era muy personalizado y complicado, a los clientes les gustaba recibir el producto sin empaque (esto lo asocian en japón a frescura), y cada uno tenía un precio individual. Entregar el producto sin empaque y poner precio al momento era todo un reto para entregarlo en tiempo y forma. Entonces contrataron a una empresa para que diseñara un programa que, a través de un sensor, identificara las formas de los pasteles para poder acelerar el proceso de etiquetado y pago. Resulta que las células del cáncer bajo ciertas condiciones también se perciben como donas en el microscopio. Y así, un problema logístico de una panadería terminó trayendo luz a un mal tan grave como el cáncer.

Hay muchas cosas en la vida que son así. Ayer meditaba en lo importante de atender a las advertencias que nos dan las dificultades, pero hay otra cosa de mucho provecho que puede salir de las dificultades. El testimonio, que puede ser una solución intangible para situaciones complicadas que viven los que nos rodean. 

En este caso, el testimonio del problema logístico de las panaderías japonesas terminó siendo precursor de nuevas formas para detectar, y quizás en el futuro tratar, el cáncer. 

 

Este ejemplo seguramente lo has visto en tu vida, o en alguien que forma parte de ella. Cuántas veces el problema que no tenía solución terminó siendo la respuesta para otros problemas que no sabías que tenías, pero eran mucho peores. Cuántas veces un hueso roto ha ayudado a encontrar un tumor. Cuántas veces el perder el boleto de un avión o el no poder llegar a un lugar evitó una tragedia.

Mi papá me cuenta que mi abuelito iba a tomar un vuelo, no recuerdo bien qué año, pero fue allá a mediados del siglo pasado. A mi abuelito no le querían pagar los viáticos y él se negó a viajar. Resultó que el enojo que le dio que no le pagaran los viáticos y no poder viajar, se convirtió en un profundo alivio cuando el avión se estrelló en algún cerro y nadie sobrevivió. Ese pudo ser él.

 

Uno no tiene idea de cómo la prueba que enfrenta, cuando lo hace, va a resultar de bendición para su propia vida o la de los demás. Y uno tampoco sabe qué de lo que está viviendo es fruto de sus propias cosechas o afrentas que desarrollan carácter y madurez. O ambas.

 

Una de las cosas que más me hacen admirar a Dios es esa capacidad de agarrar todas nuestras tragedias, dolores, padecimientos, volverlas hilos, y tejer lienzos de obras que son los testimonios personales, para los demás. Muchas de las tragedias a las que nos enfrentamos suelen ser resultado de injusticias que entre nosotros nos hacemos. Alguien decide manejar en estado inconveniente, alguien no tiene el conocimiento para hacer algo y no dice que no puede hacerlo, alguien prefiere el dinero fácil al trabajado, alguien decidió no hacer bien sus cálculos en el metro…Aún así, Dios en su soberano poder, sin dejar de respetar nuestro libre albedrío, se vale de nuestras faltantes para llenar huecos en un plan eterno que poco a poco entendemos, pero no del todo.

Podemos ver ese plan cuando conseguimos que cosas cambien entre nosotros. Los testimonios pueden llegar a volverse leyes que procuran el bienestar de nuestra sociedad. No podemos verlo cuando la injusticia que vivimos parece ser más grande y abundante que los años que estemos en la tierra. Hay a quienes se les ha hecho justicia años después de estar lejos de la tierra de los vivientes. Hay conexiones y formas de justicia que nos son muy desconcertantes porque no parecen tener que ver unas con las otras.

 

En la iglesia, lo más importante dentro de congregaciones sanas es que exista la posibilidad de confesar unos a otros nuestras ofensas. El hecho de confesar un fracaso, un pecado, una pena nos trae sanidad. Pero, a lo largo del tiempo, ya pasada esa prueba en particular, la suma de todas nuestras confesiones puede convertirse en una película que resulte de ejemplo para otros. Justamente para prevenirlos de equivocarse en lo mismo que uno, o para dar ese sentido de esperanza a los que no la ven en medio de sus aflicciones. 

"Hebreos 12:11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados."

 

De cualquier forma, vale la pena considerar que lo que sea que estemos viviendo tiene como propósito un bien mayor, individual o colectivo. Y que el problema de un panadero japonés podría llegar a ser la cura del cáncer aquí en México. Quién lo iba a pensar, quién iba a conectar esos puntos…

 

Dios y ahora nosotros.


miércoles, 28 de febrero de 2024

Las advertencias inadvertidas y el agradecimiento

 


Estaba viendo un video de una pareja de jóvenes, Alexis y Fernando, quienes fueron detenidos por Luis Nuñez por manejar con exceso de velocidad y de forma imprudente. Pasó en Agosto del 2021. Recibieron 3 multas. Luis les dijo que tuvieran cuidado, que consideraran a los demás. Ellos se disculparon mucho, no estaban alcoholizados, pero estaban emocionados. Se les dañó el inicio de su cita, pero consiguieron avanzar con una fuerte advertencia. Qué bueno, porque era justo la primera cita y escribían su historia.

Es bien incómodo ser detenido cuando estamos haciendo lo que queremos, aunque no dimensionemos las consecuencias de nuestras acciones. A mí no me gusta que me digan que estoy mal, aunque sea totalmente obvio para todos que lo estoy. Aunque estoy empezando a ver los beneficios de que me lo digan, y lo necesario. Como cuando tengo un moco o algo en los dientes, prefiero que me lo señalen a andar por la vida creyendo que estoy presentable, y más bien soy objeto de murmullos o burlas. Pienso que madurar es entender que hay muchas cosas que no quiero ni me gusta hacer, pero son necesarias para estar bien y no ser un peligro para los que me rodean. Justamente vi un video de un neuro-científico, no sé si es neurólogo, pero decía que hay una parte de nuestro cerebro llamada la Corteza cingulada anterior (la cuál está relacionada con el desarrollo del deseo de vivir), que crece cuando hacemos cosas que no nos gustan, pero traen beneficio; que nos son incómodas, pero le ayudan a nuestro cuerpo como: madrugar con objetivos, hacer ejercicio, no comer algo que queremos y nos hace daño.

El punto es, muchas veces Dios manda a personas a nuestra vida para que nos prevengan de hacer tonterías o nos inviten a hacer incomodidades, por nuestro bien. Como el buen policía Luis. Cuando tomamos la decisión de hacer algo que es para que mejoremos, aunque nos sintamos incómodos, atendiendo a una recomendación de alguien, debemos de ser agradecidos. Con las personas que están buscando nuestro bien, con Dios por habernos permitido hacer lo que nos costaba mucho o evitar lo que tanto nos dañaba; con nosotros por decidir actuar en función de nuestro bien a futuro.

Creo que agradecer por cosas que no entendemos de qué forma están jugando a nuestro favor, aunque al presente se sientan incómodas, nos lleva a madurar. Seguramente Dios entiende esto como demostración de nuestro crecimiento, y este crecimiento nos permite vivir nuestro propósito de una manera más consciente.

Cuando uno está pequeño vive mucho en función de sus necesidades primarias, no piensa en las consecuencias, ni en cómo lo que uno hace afecta a los demás. Si uno siente que quiere hacer algo YA, lo hace. Los papás y/o cuidadores se vuelven los villanos de cierta etapa en nuestra infancia al evitarnos hacer lo que tanto queremos. Cuando uno crece, agradece que su papá le evitó meter los dedos en el tomacorriente o tomar agua cuando estaba hirviendo. Muchas veces en la vida nuestro Papá sigue previendo que tomamos agua hirviendo, pero de otras formas. Una multa por estacionarse en el lugar incorrecto, una exhortación de un amigo, una enfermedad por el abuso de algo en nuestro cuerpo, una tristeza sin resolver que nos agobia, pueden ser llamados de atención celestiales para aprender lecciones que en un tiempo más tendrán mucho valor. Por eso hay que agradecer mucho en medio de las pruebas, que no sepamos qué está pasando, o si percibimos que hay una injusticia muy grande que en este momento no tiene sentido, no significa que no tenga un objetivo lo que estamos experimentando. Gracias Dios por estas pruebas que nos estás poniendo a vivir. Aunque nuestro cuerpo ya haya llegado a su máxima expresión y quizás hasta se esté contrayendo, nuestra mente, emociones y espíritu pueden crecer de forma infinita. Y ese crecimiento Tu siempre lo procurarás.

En el mundo de los hubiera, Alexis y Fernando hicieron caso a esas multas, que les arruinaron el inicio de su primera cita. Ellos llegaron a su casa, continuaron siendo novios, se casaron hace 2 meses y ahora procuran todo el tiempo cuidar cuando manejan. No se pasan ni un semáforo, de hecho, parece que están embarazados y sus padres están muy expectantes de recibir esos nietos.

Pero ese hubiera no existe. 13 minutos después de ser detenidos, el policía que los detuvo se encontró con un accidente de alto impacto en donde las dos víctimas murieron en el lugar. Alexis y Fernando ya no llegaron a su casa. No pudieron usar esa gran advertencia por medio de 3 incómodas multas para cuidar su vida. Inadvirtieron la advertencia y murieron instantáneamente.

Si hay algo que Dios te ha estado mostrando, a través de la salud, de alguna relación familiar, de un inconveniente financiero, como advertencia de un mal mayor, procura atender oportunamente a ese llamado de atención. Agradece que tienes todavía tiempo para resolver, para manejar, para sanar. No dejes de considerarlo.

Dice un pasaje que me gusta mucho de Proverbios 3:8-9, que no ser sabio en nuestra propia opinión, tener temor de Dios y huir del mal producen salud en nuestros cuerpos y fortaleza a nuestros huesos. No seas sabio en tu opinión. Considera las advertencias que estás recibiendo y agradece que tienes tiempo para atenderlas.


Referencia noticia:

*https://www.mirror.co.uk/news/us-news/haunting-moment-police-officer-pulls-31135701

martes, 27 de febrero de 2024

Buenas conversaciones

*Imagen de YouVersion
 

Continúo con mi objetivo de escribir todos los días lo más que pueda, de lunes a viernes. Seguimos en proceso de mejorar, de reconfigurar los pensamientos, y te transmito este tip que me compartió Susy, mi muy estimada psicóloga, que Dios ha estado usando fuertemente para sanar cosas que no sabía que se podían sanar porque no sabía que tenía en primer lugar.

Cada vez estoy más segura de la importancia de domar mis pensamientos para reconfigurar mis sentimientos, hace unos días vi un reel que me cambió la vida. Los pensamientos cambian los sentimientos y los sentimientos cambian las acciones. Hoy hablando con Susy recordé este videíto, y además, me enteré que de los entre 50,000 y 70,000 pensamientos que tenemos en promedio cada día, el 70% son negativos. Esa cifra pues me dejó pensando.

No es conveniente vivir en modo piloto automático si estás jugando en terrenos del equipo contrario. El piloto automático es caminar por la vida pensando que lo que pienso seguramente está tomando un buen sentido sin que yo me involucre en ello. Sin que yo tome responsabilidad de lo que pasa por mi mente. Y muchas veces, conforme a las convicciones que tenemos, creemos que con orar/meditar o enfocar unos minutos al día nuestra atención en cosas buenas, va a ser suficiente para re-educar nuestra mente y tener ideas sanas el resto del tiempo. Nada más falso. El reconocer que el pensar bien, en todo lo justo, en todo lo bueno, en lo que es honroso, digno de ser considerado, es una disciplina de la consciencia más que cualquier otra cosa, es el inicio de poder hacerlo. Es el inicio de poder pensar bien.

Hoy también hablé con una amiga que hice recientemente, pero en el alma siento que tengo desde hace muchos años. Somos muy diferentes y a la vez tan parecidas. Lo que más nos une es el amor que tenemos por Jesús, además de otras experiencias que hemos vivido en tiempos parecidos. Cuando hablo con ella no me siento juzgada, me siento amada. Es de esas amistades que te hacen sentir que Dios te ama, porque te mandó en momentos necesarios a alguien para estar contigo. Y estar con personas que piensan y te dicen que Dios tiene el control de todas nuestras tormentas cuando nosotros no podemos ponerle palabras a nuestras necesidades, nos ayuda a pensar bien y a experimentar el amor de Dios. Y estar con amigos que oran por ti en medio de las tristezas, nos confirman el amor de Dios.

He hablado mucho de lo importante de no dejarte llevar por los sentimientos, pero también es importante darles su lugar cuando se puede. Los sentimientos, si salen del lugar correcto, nos permiten experimentar el amor de Dios. No deben ser el motor de entender cuánto Dios nos ama, pero son un grato “fresquito” cuando los ánimos están caídos. Y eso está bien.


July


Referencia:

https://www.bible.com/_next/image?url=https%3A%2F%2Fimageproxy.youversionapi.com%2F1280x1280%2Fhttps%3A%2F%2Fs3.amazonaws.com%2Fstatic-youversionapi-com%2Fimages%2Fbase%2F17236%2F1280x1280.jpg&w=1920&q=75

lunes, 26 de febrero de 2024

Verdades que editan- algo personal parte 2 (Buenísimo :p) hahahaha

Disclaimer: por varias razones, tuve que aplicar lo que hacen las miniaturas de YouTube para llamar la atención a esta entrada. No abusaré de este recurso.

 (Les debo la imagen *imagínela correspondiendo al título e inserte aquí*)

El escribir es una disciplina, a la que como a tanto en la vida, una vez que te lo propones, vas a encontrar mil excusas para no hacerlo. Hoy, además de que no me he sentido particularmente bien emocionalmente hablando, realmente a penas me puedo sentar frente al buen Word a continuar con mi sana disciplina.

Aprovechando mi ánimo y la reflexión que comencé el viernes, voy a seguir con esta meta que tengo tatuada en el corazón de modificar mis pensamientos para mejorar mis sentimientos.

Dios sabía que hoy necesitaría escribir de esa otra parte que mencioné en mi entrada anterior. Hay muchas verdades que son fundamentales para el bienestar de mi alma y que existen, pero no forman parte de mis sentimientos, pensamientos y paradigmas de forma natural. Es decir, no me fueron reveladas, o inculcadas, no tuve mi apocalipsis y lo estoy teniendo que buscar ahora (no pasa nada, todos nos enfrentamos con esto conforme maduramos, aunque no todos lo enfrentamos de la misma manera). Hay cosas que no podemos creer pero que son verdad. Como que Dios nos ama. Y hay un millón de razones, o más, que nos damos/dan para no hacerlo. Malas relaciones con figuras paternales, o figuras masculinas de autoridad, pésimo ejemplo de personas que se decían ser representantes de Dios desde los siglos y hasta el regreso de Jesús. Tragedias personales. Muchas cosas nos pueden hacer sentir que Dios no nos ama. Y quizás esos sentimientos sean casi imposibles de combatir. Yo llevo muchos años siendo cristiana, pero a penas ahora estoy comenzando a entender el amor de Dios. Y yo creo que esto no es algo que sólo me pasa a mí. Muchas personas que hemos crecido dentro del mundo cristiano, eventualmente nos enfrentamos con a misma decisión que todos los que no lo han hecho: creer que Dios me ama o no. Y se escribe fácil. Pero nada de eso…Ese extraño y real concepto del ser por encima del sentir, suena muy ajeno en medio de nuestra sobre-estimulada y sensorial generación.

Ya les he mencionado mi lucha con el basar mi ser sobre mis experiencias sentimentales/sensoriales, si no directamente, indirectamente. He recordado mucho como en el último año de bachillerato tuve que hacer un ensayo sobre la existencia de la verdad absoluta. Y en su momento se me hizo bastante coherente el decir que en realidad la verdad era relativa. Que lo absoluto es incognoscible. Ahora, estoy segura de que la verdad existe y es una persona. Es Jesús. Y es bastante fácil de conocer por lo menos en nuestros días y en nuestro continente hispanoparlante de raíces cristianas.

La verdad creó al universo con Su ser (en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y era Dios). La verdad se hizo hombre y trajo una cosmovisión dramáticamente diferente a todo lo que había existido hasta ese entonces, expresó que el bien supremo es humillarte frente a los que te odian, el pagar bien por mal, el perdonar infinitamente a quien te lastima, el ayudar al rechazado por tu grupo social, el velar por el bien de los más desamparados. Murió, pero contrario a tantos otros que habían profesado ser seres divinos, resucitó, ascendió al cielo, e impactó tanto al mundo que vivimos en el año 2024 Después de Su nacimiento. Gracias a Su radical presencia en nuestro mundo, los esclavos fueron liberados, los hospitales desarrollados, los orfanatos inventados, las mujeres pasaron a tener una opinión válida y considerada, la medicina y la ciencia avanzaron en todas partes.

Y esa muerte fue por amor. Esa verdad que puedo relatar ha sido parte de mi teología desde hace años, pero puedo decir que sólo a través del fuego de las pruebas que he estado viviendo se han podido tatuar en mi corazón. Y se han tatuado de una forma superior a mis sentimientos. Yo no todos los días me “siento” amada por Dios. En realidad, no todos los días me siento cualquier cosa. A veces me siento triste, a veces me enojo, a veces estoy alegre, otras veces me frustro, otras veces me siento muy agradecida y optimista. Pero TODOS los días me SÉ amada por Él. Últimamente esta convicción de que soy hija de Dios gracias a eso tan inefable que hizo en esta tierra, en esa cruz y en esa resurrección, simplemente es en mí.

Esa verdad de que soy amada por encima de lo que siento es algo nuevo para mí. Toda mi vida mi sentido de validez se sustentaba mucho en la aprobación recibida por buen desempeño, de autoridades (aún en la misma iglesia), profesores, amigos, parejas, etc…

Y ahora me amada. El amor no depende de nada de lo que pueda hacer. Tampoco de nada que deje de hacer. No depende de cómo me siento o no me siento. El amor de Dios no considera el desempeño. No considera mis capacidades, ni lo que le puedo dar. El amor de Dios es la realidad en la que vivimos aquellos que hemos decidido creer en lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz del calvario. Y sobre esa verdad hemos de movernos, porque somos amados. Nosotros no actuamos de una u otra manera para ser validados, reflejamos la validación que por existir tenemos por medio de nuestras acciones. Y todo nace de ese agradecimiento que tenemos.

La verdad que me había tardado en saber, pero que es sustancia de mi vida, es que Dios me ama, y lo demostró con acciones, pero yo no le tengo que demostrar nada a Él para recibir ese amor. Sólo creer en lo que Jesús hizo por mí. Creerlo como creo que nací en Bogotá, que soy buena cantando, que mis manos escriben este texto. Creerlo porque es.

Yo no me siento que nací en Bogotá. Yo nací ahí. Yo no me siento que canto bien. Yo canto bien. La verdad es. No se siente necesariamente, refleja lo que simplemente es.

viernes, 23 de febrero de 2024

Verdades y mentiras que editan, algo personal- 1

    

Hoy me desperté con este Reel como bienvenida a mi dosis de Youtube. Este video habla de un señor que, tras 40 años de criar a hijos que pensaba eran suyos, resultó que no lo eran. Se hizo una prueba de sangre para corroborar que sus hijos pudieran ayudar a un familiar con un trasplante, y salió esta verdad. Después de un pollito con Dios (así se le dice aquí en México cuando hablamos con Él), estaba meditando en esta idea de todas las veces que hemos creído algo durante toda nuestra vida y resulta ser falso. Mi primer videíto express fue este, y consideré que quizás alguien leerá este blog hoy y podría recordar algo de su vida que todo el tiempo ha considerado verdadero y no lo es. Quizás hoy te enterarás de algo que podría cambiar mucho lo que creías que era verdad. Quizás descubras algo que puede cambiar tu vida. O quizás te lo digan. O quizás medites en algo que llevas tiempo pensando que no es verdad, pero que ha afectado tanto tu manera de actuar, pensar y vivir que es difícil cambiarlo a estas alturas.

Pensaba en este pobre hombre, toda su vida criando como suyos hijos de otros sujetos. Es posible que sospechara que no eran suyos en algún momento, quizás ciertos gestos, características físicas, formas de ser, le eran muy ajenas a su familia y a sí mismo. Sin embargo, el resolver la duda parecía innecesario cuando la sensación de estar bien tiene tanta importancia, cuando el explorar esa posibilidad representaría el abrir una cloaca que quizás nunca se podría cerrar. Cuántas veces preferimos las mentiras sobre la verdad, por la incomodidad que la verdad representa, por el dolor que va a traer. Y esto no era culpa del señor claramente, a él totalmente lo engañaron. Quizás su responsabilidad cabe en el haber ignorado esa presión en las entrañas que le indicaban que algo no estaba bien. Pero es una responsabilidad difícil de juzgar, Dios sabrá. Vivimos en un tiempo en el que buscar/encontrar/necesitar la verdad no es prioridad. Hay tantas mentiras, que encontrar lo cierto es una tarea extraordinaria. Y exaltamos a lugares poco sanos el deseo de no sentir dolor. La mentalidad de víctima nos ha afectado muchísimo, a todos. Que puede ser en sí una contradicción porque, la mentalidad de víctima me pinta como alguien que sufre más que el promedio, y que necesita que los demás tomen consideraciones para aproximarse a mí, porque sufro mucho. Porque duele mucho. Pero quiero recordarle a los demás que estoy en ese dolor. Entonces, buscando evitar el dolor, le recuerdo a todos lo mucho que duele lo que sufro. Y esto es duro, lo hablo en primera persona, porque así he sido. Estoy (entendiendo a penas) que el etiquetarme de esta manera me recrea profundamente el dolor que quiero abandonar, y no me permite avanzar. A penas lo estoy discerniendo. Entonces he descubierto que tengo un nivel de adicción al dolor. Pero curiosamente no me gusta, no en mi consciencia, aunque me he acostumbrado a su presencia. Es complicado, es tema de terapia y muchos pollitos con Dios. O de un milagro inmediato de Jesús, también puede ser, a saber. Lo que sí sé es que el poder ponerle nombre a las cosas, y el RECONOCER LA VERDAD, siempre es lo mejor. La verdad es lo que nos lleva a la sanidad. “si permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” 

Es una decisión ambiciosa el buscar la verdad por encima de la sensación de bienestar. Es osado el perseguir lo que trasciende lo que me han dicho, cómo me educaron, lo que quise que fuera, y que me llevé a creer.

También está la otra parte, todas las verdades que existen, pero no forman parte de nuestro manual de vida, de los fundamentos sobre los que creemos y somos. Estas también son difíciles de asimilar. Porque el desengaño viene al revés. No es que creíste algo que era mentira, es que no pudiste creer algo que era verdad. Y para mí una de esas verdades que más están cambiando mis entrañas es la del amor de Dios. Pero no ese amor infantil, emocional, circunstancial, que anhelaba la presencia de lo sobrenatural para reconocerse como real. El amor de Dios como verdad absoluta independientemente de lo que hago, me pasa, pienso, siento y creo. El amor de Dios como algo que sostiene mi vida independientemente de lo mucho o nada que lo sienta. Esa verdad está editándome el disco duro. Y es hermosa. La verdad es que no soy víctima, soy hija de Dios. Y creí mucho que la verdad era que yo era víctima y poco que soy hija de Dios.

Esto será para la siguiente yo creo…

 

July

jueves, 22 de febrero de 2024

El megáfono y el susurro


"Creo que tengo una mala relación con el dolor, por un lado me ha impulsado a hacerte los cambios más positivos en mi vida, por otro me produce una incomodidad extraordinaria". TODOS. En algún momento.  

Una de las lecciones que más estoy reescribiendo en mi disco duro es que anhelo no requerir, nunca más, de una dificultad/adversidad/problema para comprender la profunda necesidad que tengo de Dios. Decido de corazón retar la idea de “trabajo mejor bajo presión” en mi vida espiritual, y también en la cotidianidad. Realmente no me gusta sentirme presionada, creo que es algo que le compré a algún ansioso que consideré autoridad (quizás hasta admiré) en algún punto de mi adolescencia. Puedo entender a las personas que dicen que se sienten súper eficientes cuando tienen el reloj encima, la presión a fondo y al aliento de la entrega pendiente en el cuello. Pero si yo lo pienso, a mí no me gusta. Quizás no lo había externado porque pensaba que era bueno o por esa creencia de que se le tiene una aceptación grupal mayor a las personas que tienen esa postura. De ser mucho más productivos bajo presión. Pero creo que mi July en recuperación piensa que eso no es el estado natural del hombre, por lo menos mío seguro no es, y que a los que nos vendieron esa idea de “trabajo mejor bajo presión” necesitamos recordar el gusto de sentir paz cuando con tiempo se hacen las tareas pendientes. El hacer las cosas en orden también satisface el alma (y no que sea ordenada, pero recuerdo la sensación). Yo creo que todos disfrutábamos mucho el trabajo en paz hasta que un día algo nos cambió esa idea, pero esto sólo es mi hipótesis. Respeto a aquellos que sienten que fluyen con la presión, y todavía no me deshago por completo de esa costumbre.

Así como hay personas que sienten que mejor se funciona bajo presión, la mayoría de los seres humanos somos extremadamente receptivos a la espiritualidad cuando vivimos dolores/crisis/sufrimientos insondables. Cuando sentimos esa presión en nuestras emociones de resolver la angustia. Y tiene muchísimo sentido. Cuando uno se corta un dedo lo primero que necesita es parar el escurrimiento de sangre. La meta es no desangrarse. Cuando pasamos una situación compleja, me han dicho, y he vivido, lo primero es evitar el deslave del corazón y la vida a través de la herida. Lo que SEA que pare el dolor. Muchas veces en nuestros países de herencia católica ese “SEA” es Dios. Entonces Dios, que siempre ha estado presente en nuestras vidas como fondo musical de consultorio dental, pasa de ser recordado como el autor del libro abierto en el Salmo 23 en la sala de la abuelita a ser receptor de todas las oraciones/rezos o clamores (lo que salga) que nos de nuestra atormentada cabeza.

Fue C.S Lewis el que dijo «Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer, pero le grita mediante el dolor: el dolor es su megáfono para despertar a un mundo adormecido» (C.S. Lewis, El problema del dolor*). Yo sólo me acordaba de la parte del megáfono, Google hizo lo suyo para recordarme lo demás. Mi corazón ahora anhela profundamente que Dios susurre y hable a mi conciencia a través de la gratitud. De los momentos que me producen gozo y placer. Qué necesidad tengo de volverme a exponer a dolores y agonías para entender y experimentar el amor de Dios. Para qué repetir cíclicamente el sentimiento profundo de morir ante la adversidad, pudiendo en mis momentos gratos, placenteros y de gozo entender lo valiosa que es la vida. Lo mucho que Dios está presente en cada momento.  Por qué uno tiene que esperar a que la muerte llegue para enviar las flores. Por qué no podemos agradecer en vida a tantos que nos han edificado, y esperamos a que mueran para recordarlos. Por qué no puedo reconocer a Dios en las glorias más grandes, pero me resulta tan fácil culparlo de cada fracaso. Por qué necesitamos depender del dolor para despertar, y no podemos escuchar los susurros en el placer. 

Entiendo que es parte de nuestra naturaleza, pero también es parte de nosotros el poder atender al llamado de los que amamos cuando estamos bien. También es nuestra porción el libre albedrío. Podemos decidir reaccionar al susurro y no requerir el grito. La verdad no quiero volver a sentirme que me muero para reconocer lo valioso que es vivir y lo mucho que tiene propósito mi existencia en el cosmos. Qué bonito es poder valorar la vida, el amor, las relaciones profundas que nos sostienen, desde el agradecimiento, no desde la ausencia, de la partida, muerte o rompimiento. No quiero que Dios me siga gritando y que para colmo de males sea con el mismo megáfono. Quiero responder a sus amables y gentiles susurros. Tengo ese propósito en mi corazón, de atender esos susurros cuando estoy bien. De no esperarme a morir para vivir. De disfrutar y agradecerle todo lo bueno que me ha dado cuando estoy en el mejor momento, y de no soltarle la mano así sienta que puedo agarrar al mundo con ellas. 


July

 

Referencias:

*https://www.goodreads.com/quotes/9854358-dios-susurra-y-habla-a-la-conciencia-a-trav-s-del

miércoles, 21 de febrero de 2024

La virgen, el bebé y la arrodilladita

*https://www.nationalgallery.org.uk/paintings/filippino-lippi-the-virgin-and-child-with-saints-jerome-and-dominic

He estado siguiendo el plan de lectura bíblica de Nicky Gumbel, un ministro británico que todos los días hace muy buenos comentarios que relacionan historias cotidianas con fracciones de la Biblia que llevan a escucharla/leerla completa a lo largo de un año. Hoy recordé mucho una de ellas y creo que tiene que ver con el proceso de sanidad que muy agradecida me encuentro llevando. La reflexión habla del cuadro que está arriba, del maestro renacentista Filippino Lippi, quien era amigo de Botticelli. Esta obra, a ojo frontal de buen cubero, se ve desproporcionada. El crítico de arte Robert Cumming estaba observándola en el museo de Arte Británico y no entendía bien las dimensiones ni el sentido de las miradas. Estos detalles lo tenían “cabezón”, pensando mucho en cómo alguien tan talentoso había cometido errores básicos a su parecer.

Cuenta la historia que Robert un día tuvo una epifanía. Pasaron varios años sin que la pintura se apreciara correctamente, muchos críticos habían juzgado esta desproporcionalidad, pero finalmente Dios tuvo misericordia y el buen crítico conectó los puntos: la pintura fue diseñada para estar en un altar, el de la iglesia de S. Pancrazio, en Florencia, no frente a críticos y paseantes en el pasillo de un museo.

Cuando se arrodilló frente a ella, el crítico pudo ver todo en sus correctas proporciones, y aun las miradas antes desconcertantes, tomaron sentido. Los brazos largos se vieron normales, las miradas perdidas tenían dirección, y lo que parecía locura, se volvió genialidad. And I really felt that. Tocó mi cócoro.

No es secreto que soy una persona sensible. Y esto tiene muchos sostenidos y bemoles. Aquellos que somos así tenemos la capacidad de encontrar palabras para cosas que muchos piensan, o de sentir felicidad muy intensa. Por otro lado, nuestros puntos bajos pueden ser bastante oscuros. Es bonito y doloroso. Es complicado. En un mundo lleno de agredidos/agresores, donde todos somos muy víctimas y victimarios, la sobre-sensibilidad es un arma de doble filo. Y es algo que se necesita dominar, pulir, para que no hiera. Este atributo hace que fácilmente uno pierda el foco, porque recurrir a los sentimientos cuando eres sensible es lo natural, es el recurso primario, la respuesta automática. Entonces todo lo ves frente a frente, y pierdes mucha perspectiva. Perspectiva que por favor de Dios recibió el buen Robert Cumming, y gracias a la que puedo escribir hoy esto.

Hemos perdido tanto tiempo viendo nuestros problemas de frente, cuando la respuesta está de rodillas y viendo el rostro de Dios. Hemos perdido vida viendo todo en una sola dirección cuando podemos admirar nuestro alrededor en tres dimensiones.

Hebreos 12:2 nos recuerda que los ojos se ponen en Jesús, mientras corremos la carrera de la vida. Ubicar la mirada en el lugar correcto en medio de la adversidad o del gozo desbordante siempre llevarán a un buen lugar. Sea para salir de un problema, o para conservar la bendición del bienestar. Y si hoy se ve muy desproporcionado el mal que enfrentas, una arrodilladita puede ayudar mucho. ¿Cómo dice esa frase que decimos mucho, pero ejercemos poco? No le cuentes tus problemas a Dios, cuéntale a tus problemas qué tan grande es tu Dios. Poner nuestros sentidos en perspectiva y en su lugar es fundamental para ser personas sanas. Los sentimientos no han de ser el timón de nuestra vida, sino una útil y grata herramienta para navegarla. La perspectiva siempre puede cambiar, y no tenemos que estar atados a una manera de ver las cosas para avanzar. Eso me han dicho, palabras más o palabras menos, y creo de corazón que tiene mucho sentido.

Si no tienes problemas, la arrodilladita puede ayudar a no perder el piso por la bendición. De cualquier forma, quita poco y puede dar mucho. 

July


Referencias: 

-https://www.bible.com/reading-plans/42339-bioy24spanishday/195
-https://www.nationalgallery.org.uk/paintings/filippino-lippi-the-virgin-and-child-with-saints-jerome-and-dominic
 

lunes, 19 de febrero de 2024

La triste historia del pez gota

 


El pez gota es ese que tiene cara de Doug Narinas deprimido (los conocedores, conocerán), y que ha sido objeto de múltiples burlas y ternuras. Aunque mi objetivo inicial de este blog era hablar de puras cosas buenas, prometo llegar a una conclusión que no termina en la tristeza. O por lo menos hacer todo lo posible de mi lado para que no quede en tristeza. Sin embargo, como muchas cosas en la vida, es necesario que primero entendamos lo triste de la situación para llegar a apreciar lo bonito. Realmente muchas veces necesitamos saborear lo amargo para disfrutar lo dulce.

El pez gota o blobfish es esta especie que habita en su estado natural entre 600 y 1200 metros bajo la superficie del mar. En su ambiente se ve como cualquier pez, sin embargo conserva el super poder de la longevidad, pudiendo vivir hasta 130 años, así como de ser un excelente cazador pasivo, comiendo todo lo que pase cerca de él sin consumir mayor energía. 

Este pez me llegó como una revelación de esas que Dios todos los días le está mandando a los hombres. Dice Job 33 que Dios le habla al hombre de una o dos maneras, yo creo que Eliú se quedó corto. Dios habla de mil maneras, conforme a la época y de acuerdo al hombre. Dios, como excelente comunicador, sabe cómo llegar a la audiencia que necesita escucharlo. En mi caso, como mujer del siglo XXI, he de decir que me ha llegado a hablar aún por medio de reels, memes, videos, documentales, etc. 

En este caso el buen Richieto me mostró el video de la injusticia a la que ha sido expuesto el silencioso pez gota. Este animal no nos lo podemos comer, pero aún así varias ocasiones lo hemos capturado como daño colateral de una pesca invasiva de las profundidades del mar. 

Es decir, nos burlamos de un animal al que extraemos de su hábitat natural, exponemos a diferencias de presiones destructivas, mismas que alteran su apariencia y le impiden la supervivencia, por puro accidente, a consecuencia de nuestras malas prácticas de pescar lo que a nadie se le ha perdido en lugares que deberían permanecer escondidos.

Y pensé en cuántas veces hemos juzgado a las personas como al pez gota. Como nos hemos burlado del aspecto de personas que están completamente lejos de su hábitat natural. La mayoría de seres humanos nos encontramos viviendo pruebas que no pedimos, no quisimos o cuya relación con alguna decisión que hemos tomado en el pasado nos resulta incognosible al momento de experimentarla. De cualquier forma, estamos siendo pescados, o extraídos de nuestra hábitat natural, por redes de enfermedades físicas, mentales o del espíritu. Todos estamos lejos de la presencia de Dios, que es nuestro hábitat natural. Y nos vemos como el pez gota. Nos conocen con la narizota, la piel inflamada, la cara triste. No somos así, si nos vieran en nuestro hábitat natural verían lo hábiles que somos para la caza, o los más de 100 años que podemos vivir, lo bien que podemos escribir, lo fácil que nos es el entender a otros, lo bueno que somos sirviendo a las demás personas, los abrazos reconstructivos que podemos dar, los consejos millonarios que damos gratis, lo bien que tocamos uno o varios instrumentos, las manualidades tan hermosas que hacemos, la facilidad que tenemos para resolver complejas ecuaciones y su aplicación a tantos problemas cotidianos, lo súper buenos vendedores que somos, la paciencia que tenemos con los niños o con los ancianos, los diseños épicos que nos salen sin pensar, lo mucho que cuidamos a nuestros papás, lo bien que criamos a nuestros hijos, lo productivamente que hacemos cada actividad, lo incondicionales que somos como amigos, lo prudentes que somos en cada conversación, lo mucho que animamos a otros a conseguir sus sueños, y lo mucho que luchamos por los nuestros, lo fantásticos que somos y el bien que le hacemos a nuestro ecosistema. 

Pero así somos, juzgamos lo que vemos con nuestros 2 pesos de perspectiva. Nos cerramos a la infinidad de bienestar que puede haber en otros, porque los queremos ver con nuestros sesgados ojos, no con el amor con el que Dios los/nos hizo. 

El pez gota, como especie, ha vivido y vivirá más de lo que nosotros podemos. Si bien dicen que es una especie en peligro de extinsión (y no dudo que sea vulnerable por tan torpes que somos administrando la Tierra), el mar y sus profundidades son tan mistoriosas para nosotros que veo más posible que entre seres humanos nos destruyamos primero, antes que él deje de ser.  

Y quizás así también nosotros podremos continuar siendo, pues como profundo es el mar, disponible está la presencia de Dios para los que lo quieran encontrar. Y en esa presencia no estamos deformes, ni heridos, ni muertos. Ahí podemos vivir en nuestra máxima expresión. Ahí podemos ser lo que nacimos para ser, ahí podemos dar todo el bien que Dios nos regaló para compartir con los demás, sin que nos importe lo que otros digan. Ahí podemos estar tan ocupados viviendo más de 100 años, que no exista tiempo para que alguien nos juzgue por la temporada que vivimos fuera de nuestro hábitat.

Espero que cada que veas una mala cara, o a alguien muy de malas, cuando te traten mal, de forma injusta o percibas amargura en alguien a tu alrededor, consideres que quizás no está en su hábitat natural. Quizás está siendo probado de formas que no conoces, y si te lo hubieras encontrado en otro escenario, verías sus talentos, dones y qué tan agradable es. No te quedes con la narizota, ni con la piel inflamada. Evita el considerar "piensa mal y acertarás". Quizás esta forma de pensar es tu propia piel inflamada. Es la expresión de tus propias heridas porque estás fuera de tu hábitat. (Creo que uno como ser humano no quiere verdaderamente pensar mal, sino que esto es el resultado de nuestras aflicciones y traumas, son nuestras respuestas a malas pasadas experiencias).

 Considera los días que tú también has sido difícil de ver y de admirar. Creo que yo he sido muchas veces difícil de valorar, a consecuencia de mis malas maneras (a sabiendas y en ignorancia), y de mis dolores sin descubrir, pero hay personas que Dios pone en el camino que me ayudan a regresar a ese hábitat de la presencia de Dios, donde soy lo más que puedo ser. Es un proceso, como todo en la vida...

July

Lo bueno y lo justo

 

TODO LO BUENO, TODO LO JUSTO, SI TIENE BUEN NOMBRE, DE ESTO ESCRIBID

(Mi interpretación de Filipenses 4:8)

Hace mucho no escribo, y quería volver a hacerlo de una manera respetuosa, en un mejor lugar y, procurando, algún tipo de periodicidad. Como muchos y como tantos, también he estado luchando con la ansiedad y con estas tristezas enormes a las que me niego llamar depresión, pero quizás justo eso son. Siempre me ha gustado mucho escribir, y aunque de antemano reconozco que no considero haber leído lo suficiente ni saber tanto como para transmitir un mensaje trascendente, tengo la intención de hacer una terapia de esto. Para los que me conocen, no es secreta mi tendencia al fatalismo y a la catástrofe. Mi temperamento melancólico me lleva muchas veces a pensar en los escenarios más nefarios (palabra de la semana que recordé por una de mis mejores amigas esta semana 😊), a la velocidad de la luz, menor provocación y sin temor a las consecuencias. Realmente si este fuera un super poder, de las personas que conozco, nadie podría ganarme. Lo digo con vergüenza y orgullo chistoso. Y, en contra de mi manera de ser, y sin saber cómo este ejercicio resultará, quiero dirigir mis pensamientos y mis palabras a Filipenses 4:8 “Finalmente, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo que merece respeto, en todo lo que es justo y bueno; piensen en todo lo que se reconoce como una virtud, y en todo lo que es agradable y merece ser alabado.” Entonces, mi meta es generar un blog que escribe de cosas buenas, con la advertencia de que, quizás en ocasiones, mi melancolía se cuele, pero con el objetivo de evitarlo. Quiero pensar en todo lo que sea virtuoso, y me doy cuenta de que esto suele pasar si consigo escribir y meditar en todas las cosas que son buenas.

Estoy en un proceso dentro de mi caminar con Dios, en el que todos los días me doy cuenta de lo mal que juzgo las cosas y de lo mucho que no pienso bien de lo que sucede. Luego recuerdo que esto pasa dentro de la iglesia, como cuerpo de Cristo. Muchas veces yo me he acercado a Dios como el que juzga lo que hago todos los días, mide mis fallas y cuenta cada error. Y esto es una idea que nació completamente en mí, la idea que hacemos de Dios nace en nuestra respuesta a nuestro entorno, a la información que nos dan, a los dogmas que nos enseñan, al contexto en el que vivimos, y en lo que nosotros somos, o nos convertimos. Eso creo que es en muchos casos el cristianismo para un montón de personas. No me consta, no es algo científicamente comprobado, no he visto estudios o tesis al respecto. Es mi opinión. El cristianismo, como tantas religiones se ha convertido en un camino hacia un Dios autodefinido, una trascendencia, un lugar que le de significado a nuestra existencia. Y pensamos que viene de nosotros. Y lo hacemos tan personalizable como individuos somos. No me extraña que haya tantas denominaciones dentro del cristianismo, si cada quien se inventa una expresión de Dios a su medida, le hace una nueva ley, que se ajuste a sus expectativas, y pone un nuevo templo, con nuevas normas, que son como uno es. No es un juicio en el sentido de “esto está mal”, es una descripción. Durante mucho tiempo califiqué a las personas como buenas y malas, y todavía lucho mucho con ese mal vicio, pero ahora estoy convencida de que todos somos una amalgama de maldades y bondades con infinidad de matices. Y eso mismo pienso de las múltiples denominaciones y congregaciones que conforman el cuerpo de Cristo en estos postreros días. Sería muy fácil decir que todas esas están mal y todas estas están bien. Sería sencillo catalogar las cosas binariamente. Pero esto no es un software, sino un organismo, el cuerpo de Cristo, es algo que está vivo, y todos los días crece, de formas que no entendemos, en lugares que no sabemos, e idiomas que desconocemos.

Desde yembés en África, a guqines en China, guacharacas colombianas, o guitarrones mexicanos y, todos en una sinfonía se unen constantemente a lo largo y ancho del mundo para dar gloria a Dios, en idiomas que no conocemos, y con melodías que no habíamos escuchado. Dios es más soberano, más amoroso y más justo de lo que podemos concebir. Y por absolutamente todos los hombres Jesús dio la vida en la Cruz. No sólo los que piensan, se ven y hablan como tú. Eso me gusta mucho de esta época, con sus bemoles, pero estas letras van a hablar más de lo bueno.

Bye Bye depresión...

  Esta canción sólo la puse porque hoy quise escuchar a Vilma Palma e Vampiros, de los mejores grupos de rock en español...jajaja para mí, ¿...