Verdades y mentiras que editan, algo personal- 1
Hoy me
desperté con este Reel como bienvenida a mi dosis de Youtube. Este video habla
de un señor que, tras 40 años de criar a hijos que pensaba eran suyos,
resultó que no lo eran. Se hizo una prueba de sangre para corroborar que sus
hijos pudieran ayudar a un familiar con un trasplante, y salió esta verdad. Después
de un pollito con Dios (así se le dice aquí en México cuando hablamos con Él), estaba
meditando en esta idea de todas las veces que hemos creído algo durante toda
nuestra vida y resulta ser falso. Mi primer videíto express fue este, y
consideré que quizás alguien leerá este blog hoy y podría recordar algo de su
vida que todo el tiempo ha considerado verdadero y no lo es. Quizás hoy te
enterarás de algo que podría cambiar mucho lo que creías que era verdad. Quizás
descubras algo que puede cambiar tu vida. O quizás te lo digan. O quizás
medites en algo que llevas tiempo pensando que no es verdad, pero que ha
afectado tanto tu manera de actuar, pensar y vivir que es difícil cambiarlo a
estas alturas.
Pensaba en
este pobre hombre, toda su vida criando como suyos hijos de otros sujetos. Es
posible que sospechara que no eran suyos en algún momento, quizás ciertos
gestos, características físicas, formas de ser, le eran muy ajenas a su familia
y a sí mismo. Sin embargo, el resolver la duda parecía innecesario cuando la sensación
de estar bien tiene tanta importancia, cuando el explorar esa posibilidad representaría
el abrir una cloaca que quizás nunca se podría cerrar. Cuántas veces preferimos
las mentiras sobre la verdad, por la incomodidad que la verdad representa, por
el dolor que va a traer. Y esto no era culpa del señor claramente, a él totalmente
lo engañaron. Quizás su responsabilidad cabe en el haber ignorado esa presión
en las entrañas que le indicaban que algo no estaba bien. Pero es una
responsabilidad difícil de juzgar, Dios sabrá. Vivimos en un tiempo en el que
buscar/encontrar/necesitar la verdad no es prioridad. Hay tantas mentiras, que
encontrar lo cierto es una tarea extraordinaria. Y exaltamos a lugares poco sanos
el deseo de no sentir dolor. La mentalidad de víctima nos ha afectado muchísimo,
a todos. Que puede ser en sí una contradicción porque, la mentalidad de víctima
me pinta como alguien que sufre más que el promedio, y que necesita que los
demás tomen consideraciones para aproximarse a mí, porque sufro mucho. Porque duele
mucho. Pero quiero recordarle a los demás que estoy en ese dolor. Entonces,
buscando evitar el dolor, le recuerdo a todos lo mucho que duele lo que sufro. Y
esto es duro, lo hablo en primera persona, porque así he sido. Estoy (entendiendo
a penas) que el etiquetarme de esta manera me recrea profundamente el dolor que
quiero abandonar, y no me permite avanzar. A penas lo estoy discerniendo.
Entonces he descubierto que tengo un nivel de adicción al dolor. Pero
curiosamente no me gusta, no en mi consciencia, aunque me he acostumbrado a su
presencia. Es complicado, es tema de terapia y muchos pollitos con Dios. O de
un milagro inmediato de Jesús, también puede ser, a saber. Lo que sí sé es que
el poder ponerle nombre a las cosas, y el RECONOCER LA VERDAD, siempre es lo
mejor. La verdad es lo que nos lleva a la sanidad. “si permanecen en mi
palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la
verdad los hará libres.”
Es una
decisión ambiciosa el buscar la verdad por encima de la sensación de bienestar.
Es osado el perseguir lo que trasciende lo que me han dicho, cómo me educaron, lo
que quise que fuera, y que me llevé a creer.
También está
la otra parte, todas las verdades que existen, pero no forman parte de nuestro
manual de vida, de los fundamentos sobre los que creemos y somos. Estas también
son difíciles de asimilar. Porque el desengaño viene al revés. No es que
creíste algo que era mentira, es que no pudiste creer algo que era verdad. Y
para mí una de esas verdades que más están cambiando mis entrañas es la del
amor de Dios. Pero no ese amor infantil, emocional, circunstancial, que
anhelaba la presencia de lo sobrenatural para reconocerse como real. El amor de
Dios como verdad absoluta independientemente de lo que hago, me pasa, pienso,
siento y creo. El amor de Dios como algo que sostiene mi vida
independientemente de lo mucho o nada que lo sienta. Esa verdad está editándome
el disco duro. Y es hermosa.
Esto será
para la siguiente yo creo…
July
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