Fragmento de la historia de mi amiga Carmencita
-Me dijo "me tengo que ir". En el momento no entendí por qué la prisa hasta que recordé que le urgía irse con su nueva novia. Esa que hizo hace dos meses o tres. Entre tanto engaño y mentiras nunca pude saber a ciencia cierta cuál era la verdad, bebé.-
Esto me decía Carmen, entre llanto de resignación y mucha gratitud, cuando todo acababa de pasar. Ella le estaba entregando la última caja que tenía de sus cosas. Le pidió un último abrazo, ella a él, cuando la interrumpió y le dijo esa brutalidad. Fue hace 5 años. Ella estaba terminando una relación de 15 años con un hombre que nunca pudo pedirle que se casaran. No tuvo los pantalones. Pero que la uso como esposa a discreción y con toda la autorización que su codependencia le dio al pequeño imbécil.
Él era un hombre muy pequeño, realmente insignificante. Se tardó 5 meses en reconocer lo que mi amiga Carmen había hecho por él y toda una vida de remordimientos para añorar tenerla de regreso (nunca le alcanzó para el arrepentimiento a este hombre mediocre). Al sol de hoy, casi un lustro después, sigue mandándole mensajes románticos estúpidos y llamándola cuando se alcoholiza. Pobre pequeño, pequeño hombre mediocre.
Esta historia se repite muchísimo en medio de relaciones abusivas que plagan nuestros países "en vías de desarrollo". Aunque dicen que los países de primer mundo no cantan mal las rancheras. El tema de la codependencia y la adicción es algo complejo, pero como todo en mi blog, se resume en la verdad eterna y permanente de la necesidad infinita de amor y aprobación del ser humano. Esa que sólo Dios puede llenar, pero no me hacen caso, ¡háganme caso! :p
Este hombre pequeño, a quien le llamaremos HP, por hombre pequeño, no por otra cosa..hahaha, decía que era religioso. Iba a misa sagradamente todos los domingos, miércoles y viernes. Se juraba erudito bíblico y le decía a sus amigos que ya estaba listo para escribir libros de "cómo amar a las mujeres" mientras les destruía la vida a todas las que tenían la infortunia de cruzarse en su camino. Todo un hipócrita, mentiroso o ¿mitómano? Carmencita y yo dejamos de querer averiguar a ciencia cierta qué era este HP.
Yo no podía culpar a HP de todo. Carmencita le dio demasiados permisos, le desdibujó todos los límites, por migajera. Quizás pueda parecer que el migajerismo es algo de mujeres, pero yo creo que es más bien de cualquier víctima potencial de un adicto. Indistintamente de su género. Migajerismo es para mí el concepto moderno del codependiente.
Y cuando uno habla de adictos y codependientes, tiene que necesariamente llegar al punto que siempre he hablado, lo que TODOS necesitamos es a Jesús, amigo lector. Es que les prometo que es verdad, no hay ser humano que pueda satisfacer las necesidades infinitas de aceptación, amor, protección y provisión que nuestras almas con agujeros negros tienen. Es que es verdad que uno necesita sí o sí ir todo el tiempo a la fuente de agua viva, es que es cierto. Dice Nehemías:
"Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua".
Es que vean ese nivel de mediocridad, cavamos cisternas rotas que NO retienen el agua. O sea pobre HP, no pudo esperarse para terminar bien su relación con Carmencita e irse a meter a camas ajenas, porque necesitaba cavar una nueva cisterna rota. Porque ya había roto mucho a mi Carmencita del alma. Y dejamos a un lado esa fuente de agua viva. Nos falta demasiada sabiduría amigo lector, por no decir otra cosa.
Pero Carmencita lo hizo bien. Después de la decimo-sexta infidelidad, por fin se amó, y lo dejó irse detrás de esa falda fácil, esa que era "muy especial". Es que era cínico este HP.
Carmencita se obsesionó con el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Se dedicó a pintar para liberar toda la angustia que ese abuso le dejó en el alma y ahora exhibe arte en galerías internacionales. Arte que conecta porque transmite el dolor que todos sentimos y a la vez, tiene este maravilloso súper poder de mostrar cómo el amor de Dios es la solución para él. Carmen conoció a Juan Jesús, hasta nos reíamos, porque se llamaba como el que la salvó, su Señor. JuanJe es un hombre parecido al carpintero de Nazareth, la ha amado como nadie y ahora sólo nos acordamos del HP cuando salen anuncios de Harry Potter en algún lugar. O cuando vemos las siglas HP en algún grafiti callejero. Nos reímos mucho de todo el tiempo que perdió mi amiga, porque hemos visto cómo el Padre ha redimido cada segundo mal invertido. Carmencita es una gran mujer y me ha inspirado mucho a abrirme a través de mis palabras.
A veces se ve muy oscura la noche, a veces uno siente que se va a morir del dolor, pero por eso nuestro salvador es "varón de dolores, experimentado en quebranto". Este título no es nobiliario farandulero, es verdadero restaurador. El Dios en el que creo no se hizo fortuitamente varón de dolores, se hizo así para tener toda la experiencia que nuestras almas necesitan en las penumbras más desgarradoras de nuestro caminar.
Jesús siempre va a estar al lado de nosotros en la oscuridad más completa. ¿No nos damos cuenta? Pidamos como Eliseo pidió para que pudiera ver su siervo todo lo que estaba pasando en el mundo espiritual, cómo es verdad que Jesús está a nuestro lado.
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