Sólo para cristianos: ¿permiso para sanar?
Llevaba tiempo pensando en cómo escribir esto de una manera que fuera acertiva, pero igual honesta, amorosa y verdadera. He descubierto, para sorpresa quizás de pocos de los que me conocen, que soy una persona a la que le ha preocupado mucho más la validación de quienes me rodean de lo que sabía. Yo decía que lo que más me importaba era lo que Dios pensara de mí, pero mucho de lo que hacía no era indicativo de tal afirmación. Él mismo me ha estado confrontando mucho sobre la idolatría en mi vida. Yo, en mis cuentas, llevaba años sirviendo "al Señor", y "haciendo lo que debo hacer" para tener "la vida que se debe tener". Y en este mundo de presuposiciones y expectativas mal puestas, dejé en un último lugar muy religioso a Dios. El verdadero señor al que le he servido toda mi vida ha sido la aceptación externa y la validación del otro, entre otros, pero Dios es hermoso y misericordioso. "Un día a la vez" me dice muy seguido. Esta verdad es una de...