Las advertencias inadvertidas y el agradecimiento

 


Estaba viendo un video de una pareja de jóvenes, Alexis y Fernando, quienes fueron detenidos por Luis Nuñez por manejar con exceso de velocidad y de forma imprudente. Pasó en Agosto del 2021. Recibieron 3 multas. Luis les dijo que tuvieran cuidado, que consideraran a los demás. Ellos se disculparon mucho, no estaban alcoholizados, pero estaban emocionados. Se les dañó el inicio de su cita, pero consiguieron avanzar con una fuerte advertencia. Qué bueno, porque era justo la primera cita y escribían su historia.

Es bien incómodo ser detenido cuando estamos haciendo lo que queremos, aunque no dimensionemos las consecuencias de nuestras acciones. A mí no me gusta que me digan que estoy mal, aunque sea totalmente obvio para todos que lo estoy. Aunque estoy empezando a ver los beneficios de que me lo digan, y lo necesario. Como cuando tengo un moco o algo en los dientes, prefiero que me lo señalen a andar por la vida creyendo que estoy presentable, y más bien soy objeto de murmullos o burlas. Pienso que madurar es entender que hay muchas cosas que no quiero ni me gusta hacer, pero son necesarias para estar bien y no ser un peligro para los que me rodean. Justamente vi un video de un neuro-científico, no sé si es neurólogo, pero decía que hay una parte de nuestro cerebro llamada la Corteza cingulada anterior (la cuál está relacionada con el desarrollo del deseo de vivir), que crece cuando hacemos cosas que no nos gustan, pero traen beneficio; que nos son incómodas, pero le ayudan a nuestro cuerpo como: madrugar con objetivos, hacer ejercicio, no comer algo que queremos y nos hace daño.

El punto es, muchas veces Dios manda a personas a nuestra vida para que nos prevengan de hacer tonterías o nos inviten a hacer incomodidades, por nuestro bien. Como el buen policía Luis. Cuando tomamos la decisión de hacer algo que es para que mejoremos, aunque nos sintamos incómodos, atendiendo a una recomendación de alguien, debemos de ser agradecidos. Con las personas que están buscando nuestro bien, con Dios por habernos permitido hacer lo que nos costaba mucho o evitar lo que tanto nos dañaba; con nosotros por decidir actuar en función de nuestro bien a futuro.

Creo que agradecer por cosas que no entendemos de qué forma están jugando a nuestro favor, aunque al presente se sientan incómodas, nos lleva a madurar. Seguramente Dios entiende esto como demostración de nuestro crecimiento, y este crecimiento nos permite vivir nuestro propósito de una manera más consciente.

Cuando uno está pequeño vive mucho en función de sus necesidades primarias, no piensa en las consecuencias, ni en cómo lo que uno hace afecta a los demás. Si uno siente que quiere hacer algo YA, lo hace. Los papás y/o cuidadores se vuelven los villanos de cierta etapa en nuestra infancia al evitarnos hacer lo que tanto queremos. Cuando uno crece, agradece que su papá le evitó meter los dedos en el tomacorriente o tomar agua cuando estaba hirviendo. Muchas veces en la vida nuestro Papá sigue previendo que tomamos agua hirviendo, pero de otras formas. Una multa por estacionarse en el lugar incorrecto, una exhortación de un amigo, una enfermedad por el abuso de algo en nuestro cuerpo, una tristeza sin resolver que nos agobia, pueden ser llamados de atención celestiales para aprender lecciones que en un tiempo más tendrán mucho valor. Por eso hay que agradecer mucho en medio de las pruebas, que no sepamos qué está pasando, o si percibimos que hay una injusticia muy grande que en este momento no tiene sentido, no significa que no tenga un objetivo lo que estamos experimentando. Gracias Dios por estas pruebas que nos estás poniendo a vivir. Aunque nuestro cuerpo ya haya llegado a su máxima expresión y quizás hasta se esté contrayendo, nuestra mente, emociones y espíritu pueden crecer de forma infinita. Y ese crecimiento Tu siempre lo procurarás.

En el mundo de los hubiera, Alexis y Fernando hicieron caso a esas multas, que les arruinaron el inicio de su primera cita. Ellos llegaron a su casa, continuaron siendo novios, se casaron hace 2 meses y ahora procuran todo el tiempo cuidar cuando manejan. No se pasan ni un semáforo, de hecho, parece que están embarazados y sus padres están muy expectantes de recibir esos nietos.

Pero ese hubiera no existe. 13 minutos después de ser detenidos, el policía que los detuvo se encontró con un accidente de alto impacto en donde las dos víctimas murieron en el lugar. Alexis y Fernando ya no llegaron a su casa. No pudieron usar esa gran advertencia por medio de 3 incómodas multas para cuidar su vida. Inadvirtieron la advertencia y murieron instantáneamente.

Si hay algo que Dios te ha estado mostrando, a través de la salud, de alguna relación familiar, de un inconveniente financiero, como advertencia de un mal mayor, procura atender oportunamente a ese llamado de atención. Agradece que tienes todavía tiempo para resolver, para manejar, para sanar. No dejes de considerarlo.

Dice un pasaje que me gusta mucho de Proverbios 3:8-9, que no ser sabio en nuestra propia opinión, tener temor de Dios y huir del mal producen salud en nuestros cuerpos y fortaleza a nuestros huesos. No seas sabio en tu opinión. Considera las advertencias que estás recibiendo y agradece que tienes tiempo para atenderlas.


Referencia noticia:

*https://www.mirror.co.uk/news/us-news/haunting-moment-police-officer-pulls-31135701

Comentarios