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Mostrando las entradas de junio, 2026

Los Benjumea: duelos adicionales al principal

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Federico Benjumea era un doctor costeño, barranquillero, de muy buena familia. Él era extremadamente talentoso, tenía memoria prolija y era muy encantador. Le hizo una casa en el aire a mi amiga. Narcisita encubierto, y muy buen conversador. Cuando Isabela lo conoció, y él comenzó a tratarla con abrumadores detalles, extensas conversaciones e invitaciones halagadoras, ella se dejó llenar. Mi amiga Isabela no sabía nada de Jesús para sanar sus heridas, pero era muy empática, romántica y elegante. La relación de ellos fue como la de la mayoría de las mujeres que estaré narrando en muchas de mis próximas entradas, ya que es con ellas con las que he hablado, como decía la película de Pedro Almodóvar. Ellas me han hablado sus vidas, yo les he vaciado la mía, y de recolecciones que tengo, con nombres que varían, escribiré historias que narran el leitmotiv del corazón vacío y todas las locuras que se nos ocurren para llenarlo; toda la gimnasia y las maromas que damos, buscando saciarnos con o...

Una entrada personal y colombiana

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  4:50 AM, 2 de septiembre, 2000 “El mal tiempo imperaba en la zona y la orden era regresar. Pero al observar desde el aire un reducto de la guerrilla, el capitán Tirso Javier Nuñez decidió regresar pese a la orden de los superiores de que abandonara la zona. Justo cuando decidió devolverse para enfrentarse con los subversivos se encontró con el cerro.” ** ¿Decidió regresar? En ese momento, yo creo que mi tío no lo consideró una decisión, sino un deber ser. Los narcoterroristas de las FARC estaban destruyendo otra población. Otra de tantas. Acababan con ataques arteros con familias, formas de ganarse la vida, medios de comunicaciones, de personas que vivían lejos de todos.   Siempre iban en contra de los militares, quienes buscaban defender a estos campesinos que, el día que mi tío perdió la vida, eran quienes vivían en las faldas del cerro Montezuma. Historias horribles de violaciones de niñas de lenguas distintas, abusos por parte de las FARC a poblaciones remotas en lug...

Fragmento de la historia de mi amiga Carmencita

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-Me dijo  "me tengo que ir". En el momento no entendí por qué la prisa hasta que recordé que le urgía irse con su nueva novia. Esa que hizo hace dos meses o tres. Entre tanto engaño y mentiras nunca pude saber a ciencia cierta cuál era la verdad, bebé.-  Esto me decía Carmen, entre llanto de resignación y mucha gratitud, cuando todo acababa de pasar. Ella le estaba entregando la última caja que tenía de sus cosas. Le pidió un último abrazo, ella a él, cuando la interrumpió y le dijo esa brutalidad. Fue hace 5 años. Ella estaba terminando una relación de 15 años con un hombre que nunca pudo pedirle que se casaran. No tuvo los pantalones. Pero que la uso como esposa a discreción y con toda la autorización que su codependencia le dio al pequeño imbécil. Él era un hombre muy pequeño, realmente insignificante. Se tardó 5 meses en reconocer lo que mi amiga Carmen había hecho por él y toda una vida de remordimientos para añorar tenerla de regreso (nunca le alcanzó para el arrepentim...

Mi tanta falta de querer(me)

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Madurar es asumir la responsabilidad de las decisiones erradas y sus consecuencias. Sí, lo escribo mucho, porque es mucha verdad. Si repetir una mentira muchas veces la hace verdad, imagínate lo que hace repetirte verdades todo el tiempo...brutal! Amo esta canción de Mon Laferte, porque creo que siempre pensé de ella como un himno al desamor de otro, pero en estos últimos 2 años y medio más bien se ha convertido en una oda a la carencia de amor propio para mí. ¿Cómo fue que uno se dejó de amar? ¿Cómo podemos vivir soportando la ausencia del amor propio? Hay veces que comienzo a escribir y me pregunto: 1) ¿Alguien va a leer esto? ¿Puedo hacer el oso en comodidad? 2) ¿Este tipo de reflexiones almáticas serán correctas dentro de este espacio? Conforme más me acerco a Dios, y más descubro quién soy en Él, tecleo y puedo irme respondiendo. Pues sí, alguien lo leerá, pero eso no significa que voy a “hacer el oso”, es decir, no voy a ser honesta teniendo en muy alto concepto lo que pien...

A mis amigas

 Carta de amor a esas amigas… Esta es una carta de amor a las amigas que me han acompañado, han llorado conmigo, me han preguntado como estoy sin saber que su voz era lo que necesitaba escuchar justamente en ese instante, han estado conmigo para hacer lo inasible y han guardado silencio mientras hago catarsis. A las que me conocen hace más de 20 años y a las que hasta hace poco se volvieron cercanas al alma por designios del Señor. Es fácil escribirles cartas de amor a los objetos románticos de mis afectos. Creo que mucho de lo que escribí en la adolescencia fue justamente de este tono. Pero poco le escribí a todas esas amigas que tantas veces han levantado mi cabeza, siendo un brazo extendido de Jesús y su mano apoyado mi mentón para alzarlo. Las que me han levantado la cabeza siendo mensajeras de mi Papá, sabiéndolo o no. Tengo que usar nombres, porque esto es como el perdón. Uno pide perdón por las cosas puntuales que ha hecho, una por una, a cada persona que ha ofendido. ...