jueves, 6 de noviembre de 2025

Sólo para cristianos: Sangre Que Sana


Como comenté mi entrada anterior, en esta ocasión hablaría sobre la Sangre de Jesús. Pero antes...vi un reel de una entrevista que le hicieron a un joven ex musulmán y decía algo que es verdad sobre el cristianismo. Es la religión más burlada, más juzgada y más perseguida en el mundo. Le pregunté a Chat GPT y me confirmó basándose en 4 fuentes: Pew Research Center, Open Doors, Amnistía Internacional, y USCIRF (U.S. Commission on International Religious Freedom)




Actualmente, el cristianismo es la religión más perseguida del mundo, 380 millones de personas que profesan ser cristianos son perseguidos. 

Yo me he considerado muchas veces de testa dura, y quizás también me he movido en una burbuja cristianish a lo largo de la vida, pero fuera de ella, sí he sentido cómo mis valores -de manera más fuerte en los últimos años-, aún por las personas que más amo y no comparten mi amor por Jesús, tienden a verse como de flojera, conservadores y en algunos casos, que están mal y no deberían de ser. De hecho me cuesta mucho ser transparente con aquellos que no vienen de un entorno cristiano sobre mis opiniones, no porque yo crea que son malas, sino porque veo muchos ojos de desaprobación al mencionarlo. Mi hipersensibilidad sin sanar, durante muchos años, me hacía tener esta idea de que opinar diferente era igual a ser desaprobada. Pero nos estamos recuperando, gloria a Dios.

Decir que yo considero que el aborto es matar a un ser humano o que el diseño de Dios para la prosperidad de una vida en la tierra se fundamenta en relaciones heterosexuales, creaba istmos profundos entre personas que siempre he considerado valiosas para mí y yo misma. Y es chistoso, porque yo no considero que sea mejor que nadie, de hecho verdaderamente más bien lucho con este antiguo sentimiento de poco valor, y he sido muy falsa e hipócrita muchas veces en mi vida. Sigo luchando con varias inconsistencias en mi carácter y, ya por fin, hice paz con la idea de que seré obra terminada cuando esté delante de mi Hacedor. Entonces estas opiniones no vienen de un "me sé o me siento mejor que x persona". Más bien vienen de la convicción profunda de que existe una verdad absoluta, una manera correcta de vivir la vida en la tierra, y que esa está en Jesús y en la intimidad que cada ser humano desarrolle con Él. Esta convicción no me hace superior, pero me da profunda esperanza. Me da un norte. Y el norte es esa guía que nunca alcanzas pero siempre te da una ruta para caminar. El norte es Jesús, el camino que se anda, para llegar al Padre. 

Es muy esperanzadora la idea de que toda la historia de la humanidad es una carta de amor de quien nos creó para nosotros, que considera y respeta nuestra libre capacidad de hacer lo que queramos, así sea dañarnos a nosotros o a otros, y que culmina en una salvación de todo aquél que la quiera. 

Pero lo oscuro de la época en que vivimos es que afirmar este tipo de ideas, inevitablemente para muchos, sonará a agresión. Aún a cristianos. Y lo más increíble de la palabra de Dios es que todo esto ya estaba predestinado a ser; vean lo que dice el apostol Pablo al respecto:

2 Timoteo 3: 1-5 "También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos, y que habrá hombres amantes de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, que amarán los deleites más que a Dios, que parecerán muy piadosos, pero negarán la eficacia de la piedad; evítalos". 

Aquí la palabra mágica es "parecerán muy piadosos". Esto no es para inconversos, es para aquellos que se dicen ser cristianos. Entonces vemos que era una presuposición que desde la venida de Jesús, vendrían tiempos en los que el ser humano sería egocéntrico, egoísta y perverso, en la iglesia. Y considerando que el apóstol Pablo creía que Jesús regresaría durante su vida en la tierra, esta tendencia nada más va en aumento conforme pasan los siglos. 

Y bueno, volviendo a la sangre de Jesús...ella es la medicina para esta maldad que hay en el mundo y comienza en nuestro corazón:

Hebreos 9:22 "De hecho, según la ley de Moisés, casi todo se purificaba con sangre porque sin derramamiento de sangre no hay perdón".

La sangre de Jesús nos ha habilitado para ser libres del pecado de una manera muy bien reflejada en la biología: el antídoto para la mordedura de serpiente.

Cuando una persona es mordida por una serpiente, tiene que recibir a la brevedad inyecciones anti-veneno que la curen. Estas inyecciones provienen de los anticuerpos que las ovejas producen. Y el mecanismo va mas o menos así: durante meses las ovejitas son inyectadas con pequeñas dósis de veneno que con el tiempo van generando anticuerpos. Las ovejitas se usan porque tienen la capacidad de responder rápido al veneno y eficientemente generan antídoto. Esta idea es una revelación hermosa de la salvación a través de la sangre de Jesús:

Juan 1:29 "Al día siguiente, Juan vio que Jesús se le acercaba y dijo: «¡Miren! ¡El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!"

Hace 2000 años los evangelios nos narraban cómo Juan anunciaba que Jesús quitaba el pecado del mundo, como cordero. Hasta 1890 el antídoto para la mordedura de serpiente se desarrolló. Nos tomó 1900 años ver en la ciencia la verdad de cómo la sangre del Cordero se volvió el remedio para el pecado del mundo. Jesús vino y vivió 3 años de ministerio, expuesto a pequeñas dosis de pecado, ante el cual no sucumbió pero que siempre estuvo incitándolo, para que dentro de Él se gestara toda la salvación que el mundo necesita. La serpiente pensaba que estaba matándolo con cada traición, con cada duda de sus discípulos, con cada treta de los fariseos, con la persecusión silenciosa de los romanos...pero en realidad estaba produciendo el antídoto al pecado del mundo. En la sangre de Jesús, en la que él vivió mientras minsitraba a miles en la tierra, se estaba preparando la libertad para nuestras heridas más profundas. Jesús no estaba tan preocupado por el fruto del pecado, sino por la raíz que nos llevaba a inevitablemente pecar. Sabía que siendo hombre, y en profunda comunión con el Padre, no actuando en sus poderes divinos, sino en sus restricciones humanas, siendo tentado, perseguido, acosado por el pecado, crearía dentro de sí la capacidad de resolver el pecado del mundo. 

Y esto es lo hermoso de la persecusión que vivimos como cristianos. El dolor del rechazo por causa de Cristo es la demostración de la salvación que hay en nuestra alma. Porque cristiano es aquél que es como Cristo. De ahí viene la palabra, de hecho significa si mal no recuerdo "pequeños Cristos".

Juan 6: 52-59

“Los judíos discutían entre sí, y decían: «¿Y cómo puede éste darnos a comer su carne?» 53 Jesús les dijo: «De cierto, de cierto les digo: Si no comen la carne del Hijo del Hombre, y beben su sangre, no tienen vida en ustedes. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. 57 Así como el Padre viviente me envió, y yo vivo por el Padre, así también el que me come también vivirá por mí. 58 Éste es el pan que descendió del cielo. No es como el pan que comieron los padres de ustedes, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.» 59 Jesús dijo estas cosas en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún. Necesitamos la sangre de Jesús para ser sanos. Y cuando lo somos, queda evidencia de la herida del pecado en forma de cicatriz, pero ya no nos lastima”.

En Jesús siempre hay vida y hay esperanza. Beber de la sangre de Jesús es incorporar las verdades que hay en la Palabra a nuestro día a día. Bebemos la sangre de Jesús cuando declaramos que somos sanos a través del sacrificio de Jesús, cuando nos arrepentimos por nuestros pecados las veces que los hagamos, cuando somos conscientes y vivimos como hijos de Dios. Comemos de Él cuando integramos Sus palabras a nuestra mente y las convertimos en acciones cada día. Al fin y al cabo, somos lo que comemos (y lo que bebemos).  

Isaías 1:18

“Vengan ahora, y pongamos las cosas en claro. Si sus pecados son como la grana, se pondrán blancos como la nieve. Si son rojos como el carmesí, se pondrán blancos como la lana”. 

El anticuerpo que las ovejas producen contra el veneno de las serpientes funciona neutralizándolo y restringiendo su capacidad destructiva dentro del cuerpo humano. No destruye el veneno, lo neutraliza. Como cuando somos sanos de una herida, queda evidencia de la herida en forma de cicatriz, pero ya no nos lastima. El pecado que usamos para resolver nuestros dolores, el dolor que nos llevo a pecar queda como una huella en nuestra mente, como cicatriz en nuestro corazón, recordándole a nuestro cuerpo, como buen anticuerpo, que el pecado estuvo presente, que el veneno nos alcanzó, pero que no pudo consumirnos. Nuestra boca es nuestro hisopo y en los dinteles de nuestras puertas ponemos la sangre del Cordero de Dios. Nuestro antídoto a la maldad tomó 3 años de ministerio activo en formarse, y resultó en la salvación de la humanidad. 



viernes, 3 de octubre de 2025

Sólo para cristianos: ¿permiso para sanar?

Llevaba tiempo pensando en cómo escribir esto de una manera que fuera acertiva, pero igual honesta, amorosa y verdadera. He descubierto, para sorpresa quizás de pocos de los que me conocen, que soy una persona a la que le ha preocupado mucho más la validación de quienes me rodean de lo que sabía. Yo decía que lo que más me importaba era lo que Dios pensara de mí, pero mucho de lo que hacía no era indicativo de tal afirmación. Él mismo me ha estado confrontando mucho sobre la idolatría en mi vida. Yo, en mis cuentas, llevaba años sirviendo "al Señor", y "haciendo lo que debo hacer" para tener "la vida que se debe tener". Y en este mundo de presuposiciones y expectativas mal puestas, dejé en un último lugar muy religioso a Dios.

El verdadero señor al que le he servido toda mi vida ha sido la aceptación externa y la validación del otro, entre otros, pero Dios es hermoso y misericordioso. "Un día a la vez" me dice muy seguido. Esta verdad es una de esas píldoras que: uno, sólo Dios te puede mostrar y dos, son muy difíciles de tragar. 

Jeremías 2:13-18 refleja parte de lo que siento, y refuerza esta idea que sé que viene de Dios que todos somos de alguna manera como el pueblo de Israel. 

 

"Ustedes, pueblo mío,

cometieron dos pecados:

me abandonaron a mí,

que soy para ustedes una fuente

de agua que les da vida,

y se hicieron sus propios estanques,

que no retienen el agua.

Yo era su guía,

pero ustedes me rechazaron.

 

Israelitas,

¿qué ganan ahora con confiar

en el poder de Egipto

y en el poder de Asiria?

Ustedes son libres;

¡no nacieron siendo esclavos!

¿Por qué ahora los tratan así?

 

”¡Los soldados de Menfis y Tafnes

han acabado con sus gobernantes!

¡Lanzan rugidos, como leones,

y destruyen el país!

¡Han quemado las ciudades,

y ya nadie vive en ellas!

 

Antes de continuar, quiero también dejar a un lado una idea que me estorba en el zapato de escribir. Cuando uno se da cuenta de lo aprehensivo y personal que se ha tomado muchas cosas en la vida, sin necesidad, viene una sensación de vergüenza enorme que también hay que llevar a los pies de Jesús. Mi carácter con tendencias a la rumiación de pensamientos me ha llevado muchas veces a sentir pena abrumadora por cosas que hice "mal" hace mil años. Esto también me ha llevado a estar muy prevenida con las personas que se acercaron a mi vida para cualquier cosa... varias veces he pensado que personas que tienen buenas intenciones conmigo quieren lastimarme. He estado muy a la defensiva, y en consecuencia he muchas veces huido o golpeado antes de sentirme golpeada. He actuado desde mis heridas y en piloto automático más de lo que creía. Y por eso también me costaba trabajo escribir esto, porque no quiero ser hiriente ni postular juicios injustos, sin embargo, necesito abrir la conversación de la importancia del ministerio de la sanidad del alma como parte fundamental del servicio en el cuerpo de Cristo. En síntesis, de ninguna manera esto es un regaño o un reclamo a nadie en particular, y quiero escribir esto desde el amor que me ha producido vivir un proceso de sanidad. Siento que Dios desea que haga esto con las palabras que me ha prestado para comunicarme con los demás. Reconozco que para muchas personas puedo ser hiriente en lo categórica que soy, y también que para otras me pasaré de cordial y educada. Sea lo uno u lo otro, quiero enfocarme en lo que Dios quiere que represente en esta entrada.

Amo la iglesia cristiana, y mi manera de entenderla y verla a lo largo de los años ha cambiado dramáticamente. Como también yo lo he hecho.

Yo pensaba que la ruta del camino al éxito del "ser cristiano" era: hacer la oración de fe, que es igual a recibir a Jesús, comenzar a congregarme, asistir a cursos (a veces llamados discipulados, seminarios, talleres) que me ayudaran a encajar mejor dentro de la convención del ser cristiano, eventualmente abordar cosas del alma en congresos/convenciones de sanidad interior exprés (1-3 días con 5 conferencias que mueven diferentes fibras del alma sin verdaderamente ofrecer una solución para  dolores más profundos), mientras se asiste a reuniones regulares de enseñanza una o dos veces a la semana, y reuniones de oración (diarias, semanales o mensuales, depende de la iglesia) y empezar a servir en algún ministerio/red de apoyo hasta que pues ya uno se vaya con el Señor. Que no falten también las campañas evangelísticas (periódicas o eventuales, como 1 Millón para Jesús). La meta final es llenar las iglesias de personas que quieran servir para alcanzar a más personas que puedan hacer lo mismo en la congregación/iglesia/templo que se asista. Algo muy estilo organización multinivel. Hay siempre uno que otra variante en estos componentes (tipos de alabanzas, si se cree o no en los dones del Espíritu Santo, duración de los servicios dominicales, etc.), pero la sustancia es la misma. Llevar a personas a convertirse en congregantes regulares que eventualmente sean servidores y traigan a más personas para que hagan lo mismo. En las congregaciones más sanas, leer la palabra y orar regularmente es fuertemente incentivado por los líderes o ministros; de manera que las ovejitas puedan conocer a Jesús, y llegar al Padre. Y quiero dejar claro, no creo que este objetivo este mal, ni que todo lo que se hace en las iglesias esté necesariamente mal. Creo que lo que ha estado mal es hacer una nueva religión de lo que Dios desde el Antiguo Testamento ha querido establecer como una relación. Y hasta esta afirmación no deja de sonar religiosa para muchos. Es difícil evitar alimentar esa necesidad que tiene el hombre moderno de definir parámetros exactos o procesos científicos para acercarse a lo que no se conoce, es difícl evitar hacer un camino a nuestra manera para relacionarnos con Dios. Pero es necesario, y sobre todo es posible dejar de hacerlo...es posible y es muy necesario dejar de crear religiones para acercarnos a Dios. Así les cambiemos el nombre y el formato.

Como cristiana, he estado en casi todos los ministerios que puedo estar dentro del sistema de la iglesia cristiana contemporánea (sólo no en "varones" y multimedia hahahaha, creo). Pero me encontré en esta muy honda crisis de identidad detonada por un profundo dolor, que resultó siendo sólo la expresión de una acumulación de mentiras y cimientos mal puestos en mi alma. Yo pensaba que esa pena (que para que ustedes, amados lectores puedan entender, podría tener el título de crisis económica, muerte de un ser querido, muerte de un hijo, crisis matrimonial, crisis laboral, traición de alguien muy amado) me iba a matar. Pero yo ya me venía muriendo desde hace muchos años. Sólo que no lo sabía. Yo pensaba que esa tristeza sería el final de mi vida. Y lo fue. Porque creo que esa July se murió y volví a nacer, y a volver a creer en que el Creador del universo tenía un profundo deseo de relacionarse conmigo a través de la persona de Jesús de una manera en que en todos mis años de cristiana nunca había sucedido. Pero esta vez en consciencia de mi incapacidad de vivir sin Él, y mi necesidad de que Él sea mi vida. 

Fue así como sentí que me quemaron la casa y tuve que ver de qué estaban hechos mis cimientos. Para mi pena, creo que mucha madera y hojarasca. Pero para la Gloria de Dios, me di cuenta ahorita, estando aun con posibilidades para hacer algo diferente. Yo era una cristiana muy "viva" por categoría, pero en mi alma muchas cosas estaban descompuestas y muertas. Quizás lo más difícil para mí de reconocer todavía, y que cada día trabajo para desmantelar junto al Espíritu Santo, es lo alejada que estaban las realidades morales y espirituales de la palabra de Dios de mis convicciones profundas en mi alma. En pocas palabras, lo hipócrita que he sido. En mi mente yo pensaba que era de ciertas formas, pero mi cotidianidad gritaba otra realidad. Voy a hablar mucho en términos de lo que he aprendido en el programa de Restauración de la iglesia Canaán*. Bueno, de hecho, ya mucho he hablado en esos términos para ser super honesta 😅. Un ejemplo que dieron en una de las primeras clases que oí, pero que parecía estar relatando mi vida, fue: si yo pensaba que mi vida se estaba acabando porque "x" situación me está pasando, ¿dónde está esa creencia de que Dios es mi vida y el que me sostiene en todo momento? ¡En ninguna parte! ¡porque era una mentira!

Dios era un adjetivo más en mi autodenominación, en mi identidad de chocolate, como decimos en México. Dios era un "y también soy cristiana". Jesús no era el Verbo de mi vida. Y esa es la meta de Él: quien me hizo anhela ser mi verbo y mi sustantivo. Quiere ser mi identidad y quien me lleva a lo largo de la vida. Quien me modifica. En quien me sustento y se define mi ser. 

Pero en mi modelo del "camino al éxito cristiano" este planteamiento JAMÁS me había pasado por la cabeza, ni lo había podido escuchar ni entender así. Yo veía completamente normal decir ser una cosa y ser otra. Esta parte para mí es un poco incómoda, porque no quiero dejar de reconocer mi responsabilidad en que yo no haya decidido entender a Jesús como mi sustancia durante esos muchos años de cristiana "viva", pero tampoco puedo negar que no escuché muchos mensajes ni vi muchos modelos eclesiásticos que me lo presentaran así en palabras o en ejemplos.

Es decir, asumo la responsabilidad de que hay muchas facilidades en la vida moderna para no considerar lo que Dios quiere que el hombre haga (Dios lo quiere con el fin de preservar la integridad física, emocional y espiritual de nosotros). Para pronto, es muy fácil pecar. Es muy cómodo hacer lo que me destruye, porque cuando lo hago, no me sabe a destrucción, me sabe a placer. Nadie que mienta, fornique, se emborrache, se drogue, se masturbe compulsivamente, vea pornografía, sea chismoso lo hace y en el momento se siente mal. De hecho, lo hace porque se siente bien el huir de la realidad, de aquellos dolores que nos lastiman desde hace mucho tiempo. Desde niños aprendemos a silenciar la voz de la incomodidad cuando pecamos, buscando obtener la retribución inmediata del placer. Siendo adultos o madurando, llamamos a esa incomodidad "normal", o la hacemos "culpa de la educación que recibimos" (el patriarcado, valores judeocristianos, lo que quieras), y no entendemos que es más bien ese llamado a la santidad con el que todos los seres humanos nacemos, pero del que muchos nos olvidamos. Esa incomodidad que sentimos es ese pedazo de Dios en nuestra mente que nos llama a ser Santos, como ÉL es Santo. Esa incomodidad es lo que podemos ver de la santidad de Dios en nuestros corazones. Y no santidad en el sentido religioso, sino en el sentido original: apartarnos. Apartarnos del dolor que producirán las consecuencias de nuestros pecados. El mundo caído en el que vivimos nos ha llevado a anhelar la destrucción de nuestras vidas por medio del pecado, y Dios puso una consciencia en el corazón de todos los hombres que buscaba protegerlos del dolor que vendría a nuestras vidas por la destrucción. Nadie anhela en su consciencia ser destruido, pero malas herencias, malas enseñanzas, traumas, nos acostumbran a normalizar el pecado como camino para liberarnos del dolor. Y en la ignorancia, anhelamos ser destruidos conforme pecamos y huímos del Dios verdadero que nos da vida. Huimos de la vida y caminamos con convicción a la muerte. Todo a nuestro alrededor nos grita "es normal pecar". De hecho ya fuera de la iglesia ni siquiera está bien vista la palabra "pecar". Todo a nuestro alrededor grita "es normal equivocarse y echar a perder nuestra vida por las consecuencias de nuestras acciones autodestructivas, a las que acudimos para solucionar dolores que no hemos resuelto". Y cuando el hombre decide pecar, muere inevitablemente. Muere su espíritu, su propósito. Y cuando yo decidí huír de la luz de la verdad de Jesús para refugiarme en mis idolatrías y adicciones, fui responsable por mí elección.

Sin embargo, esta responsabilidad mía no evita la verdad de que tampoco hay referentes contemporáneos en la iglesia, que lleguen a millones de personas, de cómo lidiar con el dolor que me lleva a pecar. En general, dentro de la iglesia cristiana se manejan muchos "pues arrepiéntete y no peques mas" o "eso no se habla aquí", o "pues es que no tienes suficiente voluntad para dejar de hacer el mal". Existen algunos ministerios medianos o pequeños dedicados a esto, pero todavía no son la norma, ni se consideran una necesidad fundamental dentro de la iglesia. Por ejemplo, Canaán como ministerio ha sido llevado de la mano de Dios poco a poco. Aún alguien como Carl Lentz, ex pastor de la mega iglesia de Hillsong, ha vivido su proceso lejos de las multitudes. Y Dios ha decidido que sea así para que este tipo de ministerios echen raíces profundas y anchas, antes de crecer a lo alto. Pero creo que es momento de empezar a visibilizar más en la iglesia el tema del pecado y el alma. El pecado es el síntoma de la enfermedad que es para el hombre estar lejos de Dios. 

La distancia enorme entre la realidad de la santidad de la Biblia y la cotidianidad de los que nos consideramos cristianos es una nueva normalidad dentro de la Iglesia. Aquellos que creemos que es posible vivir en santidad, a pesar de no poderlo experimentarlo a cabalidad aún, somos considerados como raros en el mejor de los casos, como hipócritas en el peor. Pero que algo sea posible y yo no lo viva no significa que deje de ser verdad. Jesús vivió en santidad en un mundo estructuralmente caído, no en forma de Dios, sino en forma de hombre, para que todos pudiéramos vivir como Él vivió.

Jesús no es sólo un ícono o un hito en la historia de la humanidad. Es un modelo de cómo se puede ser si vivimos en profunda comunión con el Padre. Dice Filipenses 2:5-11

"Que haya en ustedes el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús, quien, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios el Padre". 

Jesús se despojó de los privilegios de ser Dios y tomó forma de hombre. El profeta Daniel lo llamaba "hijo del Hombre" y así se le describió 88 veces en el Nuevo Testamento**. Este título no es accidente. Jesús, como segundo Adán, en condición de hombre, vino a mostrarnos la manera de vivir que más trascendencia y plenitud nos podría traer. Él nos abrió el camino con Su sangre para que todos pudiéramos vivir conforme al propósito con el que fuimos hechos. De esto hablaré en la próxima entrada.

El punto es, esa distancia entre la santidad de Dios que se plantea en la Biblia y la realidad del cristiano promedio no debería de existir. Jesús no vino a mostrarnos cómo no podíamos ser, sino todo lo contrario. Él no es sólo un ideal, con su vida nos mostró el camino para llegar al Padre. Por eso Él invertía tanto tiempo en oración. Por eso Él estudiaba la ley y a los profetas. No para que pensáramos que era imposible ser como Él sino para darnos la posibilidad de ser como Él. De vivir en amor profundo con nuestro Padre Celestial y actuar conforme a esa verdad. Jesús se sabía Hijo de Dios, aunque todos dudaron de Él, hasta el último de sus días, y aún en su resurrección. El valor, amor e identidad que Jesús tenía por sí mismo no venía de NADA terrenalmente externo, venía como producto de su intimidad con el Padre. Y en Jesús todos podemos llegar también al Padre. El paracleto, la ayuda idónea que nos dejó Jesús al irse, el Espíritu Santo, nos asiste continuamente para cerrar esa brecha entre lo que creemos que debemos ser como hijos de Dios y serlo. De hecho, comienza corrigiendo lo que creemos que debemos ser y después nos habilita para serlo. Igual eso será harina para otro costal. 

Dicho todo esto, creo que es importante darnos permiso en la iglesia de sanar. Démonos permisos mutuos de sanar, de descansar tras años de servir, de evaluar por qué hacemos las cosas en la iglesia que hacemos. Busquemos recursos de sanidad interior para abordar eso que nos duele y a nadie le mostramos. Reconozcamos que mientras minsitramos perdón no hemos perdonado a quien hace mucho nos lastimó. Seamos honestos sobre nuestras adicciones, los lugares seguros en los que nos escondemos de verdad, nuestros Egiptos y Asirias (como decía el pasaje de arriba de Jeremías). De nada nos sirve ser poco íntegros e hipócritas en la iglesia. No hay lugar seguro más que el Señor Jesús el día que estemos en Su presencia.  Abstengámonos de juicios mutuos, tengamos misericordia, seamos empáticos.

 El camino de la sanidad interior es muy personal, y sólo se puede hacer de la mano de Dios, guiados por el Espíritu Santo, caminando junto a Jesús. Quizás hoy unos están haciendo un camino que para otros no tiene sentido. Habrá quienes hacen en meses lo que a otros les toma años. No todos tenemos que sanar a la misma velocidad ni al mismo tiempo, pero las consecuencias de no hacerlo son evidentes en TODA la iglesia: abusos de todo tipo, robos, chismes, decepciones, idolatría (hacia personas o ideas, no a Dios). Uno de los mayores obstáculos para la fe de aquellos que quisieran conocer a Jesús es la vida incongruente de muchos que nos llamamos cristianos. Nuestra vida es el único testamento de Jesús que muchas personas pueden ver, y la amargura, religiosidad, resentimiento e hipocrecía en la que muchas veces nos hemos movido, teniendo el inri de cristianos, han dañado a mucha mies. 

El pecado que está en la iglesia es consecuencia de la falta de resolver en nuestro corazón la necesidad fundamental de ser amados y validados exclusivamente por Dios. Esto suele ser producido por una herida (trauma, mala enseñanza, mala herencia, entre otros) que cargamos desde hace tiempo. Habrá quienes se mueren con sus heridas abiertas asistiendo religiosamente a una misma congregación toda la vida. Habrá quienes viajan con ellas de iglesia en iglesia, llevando sus dolores a donde llegan. Muchos consideran que no las necesitan o pueden trabajar. Pero que están presentes y manifiestas son sus obras, están.

Hay Esperanza*. A las heridas dentro del cristianismo no hay que verlas como algo que se expulsa o se ignora, sino como el recordatorio de que, así como Jesús un día se hizo llaga por nosotros para curarnos, y así como recibimos paz a través de Su castigo (Isaías 53), nuestras propias llagas son el camino a una profunda dependencia de Dios que nos permite experimentar la sanidad y paz obtenida a través de esa cruz. La sanidad interior es un GRAN camino para vivir en profunda intimidad con Jesús, conocer el hermoso y perfecto plan del Padre para nuestras vidas y experimentar la ayuda incondicional del Espíritu Santo para prosperar en la vida. No voy a decir que el único camino porque me meto en problemas...hahahaha. Pero sí voy a decir que uno extremadamente efectivo. A mí me cambió la vida.

Invito a todas las iglesias a que sigan programas de sanidad interior profundos, como el que ofrece el ministerio de Canaán*. Nadie me paga por promoción, lo digo de pura experiencia. Y como disclaimer, no soy obra terminada, pero anhelo que Jesús esté satisfecho con la vida mía que también ha sido fruto de su aflicción, como dijo el profeta Isaías. 

Abrazos!!

*Este es el ministerio de Canaán (https://canaanusa.org/hay-esperanza/ promoción no patrocinada ni pagada hahahaha), recomendación de mi muy amado Pastor Aníbal, quien también me casó. 

**http://gotquestions.org/Espanol/Jesus-Hijo-Hombre.html



 






miércoles, 10 de septiembre de 2025

Sólo para cristianos: año nuevo, equinoccio de otoño...y el fin del mundo

1 Tesalonicenses 5:21 "Examinadlo todo; retened lo bueno." 

 No pensamos mucho que cuando Jesús vuelva van a haber bebés, niños, jóvenes, adultos, adultos mayores y ancianos. Creo que no lo hacemos porque nadie va a haber visto a Jesús antes de nosotros desde que caminó con los discípulos aquí en la tierra. ¿Alguna vez has pensado que en la edad que tienes puedes vivir el regreso de Jesús? Es una de esas ideas retadoras que Dios me ha puesto últimamente en la cabeza: es posible que en le cielo se haga hoy un corte de caja y Cristo venga por mí, por nosotros. Que no me toque esperar más, sino que sea de la honrosa generación que tiene el privilegio de ver el regreso de su Salvador. Y no hablo de muertes repentinas, que también suceden, sino de Su regreso inminente, el que le ha prometido a la humanidad. 

Creo que a Dios le gusta retar todos nuestros paradigmas para atraer nuestra atención y engancharnos en conversaciones que nos cambien la vida. Por eso conviene cuestionar las ideas que tenemos muy arraigadas y conversarlas con Él. Hay muchas mentiras que tratamos como verdad por el placer que nos inyectan, y muchas verdades que desechamos como mentiras por el dolor que nos producen. De cualquier forma, el fin máximo del hombre es encontrar la verdad y reconocer que es absoluta. Y la verdad absoluta es Jesús.

Hay algo del carácter de Dios que nunca me había puesto a considerar pero que ahora, en medio de un mundo que insisto es extremadamente caótico y acelerado, violento y gris, indolente y frío, me permite agradecer aún más su amor hacia nosotros. A Dios le gustan las festividades. En total son entre 22 y 38 días de fiestas al año aproximadamente en el calendario judío, dependiendo si se consideran los que están fuera de la Torá. También independientemente de los días semanales de descanso, el Sabbath. Dios sabía lo que para el hombre iba a representar la vida en el mundo caído y por eso nos dio tantas fiestas. Algo sabía de la necesidad que tenemos los seres humanos de descanso en Él. 

Y mi cumpleaños en este año coincide justamente con la fiesta de las trompetas, o el Rosh Hashaná. En el video que compartí la entrada anterior menciona que esa fiesta es también conocida como aquella que no se sabe el día ni la hora. Y en esta idea ha estado meditando mi alma mucho.

Me voy a poner muy específica sobre la fiesta del Rosh Hashaná, año nuevo judío, y si algún lector judío quiere aclararme algo que me haya faltado o esté equivocado, por favor hágamelo saber, estoy abierta a recibir correcciones. No soy judaizante en el sentido que no creo que tengamos que hacer todo lo que los judíos hacen para tener una relación con Dios, pero estoy segura de que hay mucha sabiduría en las leyes y mandamientos que nuestro Hacedor le dio a Moisés en el monte Sinaí. Y en esas leyes estaban las fiestas y los descansos establecidos, por eso me quiero quedar en este tema un poco. 

¡Trompetas que suenan!

De acuerdo con mi investigación, en la Biblia se llama "Día del toque del shofar" al año nuevo; también se conoce como "el día de la fiesta de las trompetas"- Yom Terúa -. Los pasajes que hablan de la institución de esta festividad son: Levítico 23:23–25 y Números 29:1–6 . El shofar es el cuerno del carnero que en muchas iglesias cristianas también se toca (yo he cuestionado mucho si se necesita tocar verdaderamente...hahahaha). Es el festival que marca el año nuevo judío, también conocido como "la fiesta de la que no se sabe el día y la hora"Es un llamado al arrepentimiento, que busca preparar los corazones para la siguiente festividad, el Yom Kipur, donde hay expiación de pecado, ayuno y se tenía como meta que YHWH perdonara los pecados del hombre. El día y la hora no se conocía en la fiesta de las trompetas, no porque no se supiera la temporada en que sucedería, sino porque dependía de que dos observadores aprobados por el Sanedrín pudieran confirmar que en el cielo había luna nueva. Sólo los ojos podían determinar el día y la hora de inicio de la luna nueva en aquel entonces, y con él, el inicio del año nuevo judío. 

Hay muchas frases que, porque nos gustan como suenan, las volvemos de cajón. Apelamos a ellas cada que no tenemos respuesta. Esta de "no se sabe el día ni la hora" es algo que yo siempre decía cuando me preguntaban del fin del mundo. Yo la tenía en mi cajón de respuestas seguras. Pues resulta que esta expresión no hace referencia a la ignorancia en la que cualquier cristiano de cualquier época podría esconderse para evitar decir "no sé". Más bien era en sí una señal que estaba escondida en la palabra de Dios para que en momentos como los que vivimos, pudiéramos saber que está cerca Jesús de regresar.

De hecho, si leemos el pasaje completo donde aparece esta frase, vamos a ver cómo esto es verdad:

Mateo 24: 31-40 "Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. Y de la higuera aprended la parábola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que Él está cerca, a las puertas. En verdad os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán. Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Pues, así como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos; así será la venida del Hijo del Hombre. Entonces estarán dos en el campo; uno será llevado y el otro será dejado."

Lucas 17:28-29 "Fue lo mismo que ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los destruyó a todos."

Puede parecer contradictoria la idea de que haya una temporalidad establecida para el regreso de Jesús, y el hecho de que Él mismo decidió usar la expresión de "el día y la hora no se conocen"; sin embargo, si entendemos el contexto de la festividad de las trompetas, y la mención en Mateo 24:31 de las trompetas, todo va a tomar mucho más sentido. Porque ¿en qué otras partes sabemos de las trompetas? En el Apocalipsis, y marcan el inicio del fin del mundo. Jesús habla de una estación que sí se podría identificar, de una temporada que podría ser detectada por los buenos observadores. Sí hay pistas claras y seguras para los que buscan.  

En Mateo 24, Jesús nos dice que hay señales que tenemos que reconocer: guerras y rumores de guerras de tamaño mundial, falsas religiones y profetas, cómo nos hemos vuelto extremadamente insensibles a las tragedias de otros porque hemos normalizado la maldad. Dice que será como en los días de Noé, y si queremos saber cómo son esos días, hay un pasaje para mí que lo enfrasca (aunque recomiendo leer Génesis 6 y 7)

Génesis 6: 11-12" Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra."

Lucas lo complementa con "como en los días de Lot", que para mí se resume mucho en Génesis 18: 20. De hecho te invito a leer Génesis 18 y 19 para ver cómo eran los días de Lot.

"Así que el Señor le dijo a Abraham: ―Ya no puedo aguantar más la queja que hay contra Sodoma y Gomorra, pues su pecado es muy grande."

Que la desensibilización a la maldad no nos haga creer que la palabra de Dios es menos verdadera y real. Que no hayamos visto ya fuego caer del cielo y consumir a parte significativa de la creación, no significa que no vaya a pasar. No confundamos la misericordia de Dios con Su indolencia por la perversidad de nuestros caminos y decisiones. Si todos tenemos este anhelo de justicia (a nuestra manera, estropeado y confundido), es porque quien nos hizo lo puso en nosotros. Hemos sido hechos a Su imagen y semejanza. El día del Juicio Final por algo se llama así. No se llama el día de "Dios va a aguantar toda la podredumbre del hombre y va a pretender que no pasó nada en toda nuestra historia". Ni en la tierra de Lot ni en la de Noé los habitantes esperaban que viniera la destrucción. Claramente, en su cotidianidad, todos tenían completamente normalizadas las maldades que los rodeaban. Como nosotros. Nadie cree que viene Jesús hasta que lo ve llegando en las nubes. No tengo pruebas, pero tampoco dudas.

¿Es esta sabiduría motivo para sentirnos mejores que otras personas? PARA NADA. Si acaso, para buscar más diligentemente compartir de lo que Jesús hace y ha hecho por nuestras vidas. Dios no quiere que estemos atemorizados o juzgando con enojo a otros porque pecan en diferentes maneras o tiempos que nosotros. Lo que Él quiere es que con el amor y paciencia que nos ha tenido, compartamos que es posible relacionarnos con el creador del Universo, nuestro Padre celestial, a través de Jesús. Y que, como consecuencia de este Camino, podemos tener al Espíritu Santo como apoyo inigualable en la tierra. Y esto importa porque los tiempos se acercan al fin...

Vale la pena estudiar la historia del hombre desde el siglo XX y ver cómo desde 1900 hemos favorecido importantemente el deterioro de todo, en casi todas las dimensiones posibles, y de manera exponencial. Mateo 24 Lucas 17 ya no son historias que leemos, sino realidades que vivimos. Guerras, indolencia y frialdad en nuestros corazones, más religiones y dogmas inventados que en toda la historia humana, armas que presentan la posibilidad real de destrucción completa de la humanidad, resentimiento profundo contra los judíos, maldad esparcida por todas partes... Ha aumentado la ciencia y el conocimiento, pero no se ha usado en su mayoría en favor del crecimiento y desarrollo humano. Hasta las migraciones masivas son señal del fin que estamos viviendo. Los sellos del libro de Daniel se están rompiendo, de más de una manera.

Daniel 12: 4 "Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará."

La higuera de la que habla Mateo 24 es Israel, y no importa si te cae bien o no el pueblo escogido por Dios a través del cual recibimos a Jesús (¿por qué tantos olvidan que Jesús era judío y que no vino a abrogar la ley sino a cumplirla? -Mateo 5:17). Hay parámetros, hay métricas para evaluar la verdad del corazón del hombre, y esas las estableció YHWH. Israel ha sido desde siempre señal para el mundo, y tan señal ha sido que Dios no escatimó en revelarnos sólo los éxitos de esa nación, sino sus fracasos, exilios, destierros, corrupciones, dolores. Nosotros no sólo vemos en la Biblia las historias románticas y positivas del pueblo de Israel, vemos sus errores, vemos que refleja a la humanidad, vemos en las Crónicas y los profetas que Israel es un retrato de cada persona que ha existido. Por eso es tan sin sentido odiar a esta nación. En la historia de amor de Dios y Abraham, Moisés y David que la Biblia cuenta, estamos escondidos nosotros, estamos representados nosotros. Es odiarnos a nosotros el odiar al pueblo de Israel, porque todos somos Israel. Somos Abraham siendo probados, somos Josué entrando en la tierra prometida, somos Débora juzgando con sabiduría, somos Esther teniendo miedo de ser asesinada, somos David pecando de forma horrible y buscando redención en tantos salmos, somos Adán, creados a imagen y semejanza de la Trinidad. 

Romanos 11:1-5 "Ahora pregunto: ¿Será que Dios ha rechazado a su pueblo? ¡Claro que no! Yo mismo soy israelita, descendiente de Abraham y de la tribu de Benjamín. Desde el principio, Dios había reconocido a los israelitas como su pueblo; y ahora no los ha rechazado. ¿No saben ustedes que la Escritura dice en la historia del profeta Elías que este, en su oración a Dios, acusó al pueblo de Israel? Dijo: «Señor, han matado a tus profetas y han destruido tus altares; sólo yo he quedado con vida, y a mí también me quieren matar.» Pero Dios le contestó: «He apartado para mí siete mil hombres que no se han arrodillado ante el dios Baal.» Pues de la misma manera, ha quedado ahora un pequeño resto, que Dios, en su bondad, ha escogido".

La Biblia, recibida y escrita por hebreos principalmente, es la carta de amor de Dios a la humanidad, y sin la dedicación y lo acuciosos que han sido los judios, no hubiéramos podido tener acceso a ese manual sagrado. Gracias a esas palabras podemos ver a Jesús como Señor y desarrollar una relación con el Padre de todo lo que existe. La causa sin causa del Universo. Otro misterio glorioso. 

El 7 de septiembre, la Tierra Santa tuvo su luna de sangre. Esta fiesta de las Trompetas coincide con el inicio del equinoccio de otoño, así como con un eclipse solar el 21 de septiembre. 

Algunos dicen que para mi cumpleaños será el rapto de la novia de Jesús. Unos dicen que la novia es la iglesia. Otros dicen que eso es mentira, que es parte de la iglesia. Unos dicen que la iglesia y la novia son lo mismo, otros que no. Habrá quienes dicen que no hay novia. Independientemente de lo que creas o no, te invito a que te acerques en honestidad a Dios y busques a Jesús mientras puede ser encontrado.

 La vida nadie la tiene garantizada, y la eternidad está al alcance de tu libre albedrío. Haz uso sabio de ese super poder que Dios te dio cuando te dejó decidir. Decide la vida, no la muerte. 


                          


Referencias (consultadas 8-10 de septiembre, 2025)

  • https://www.gotquestions.org/Espanol/Fiesta-de-Trompetas.html
  • Chat GPT: consulta sobre fechas de las fiesta de Trompetas del 2025 y otras festividades judías.
  • https://www.bible.com/es/bible/
  • https://www.youtube.com/@BodoHoenen


lunes, 8 de septiembre de 2025

Sólo para cristianos: Misterio glorioso

1 Tesalonicenses 5:21 "Examinadlo todo; retened lo bueno." 

 La mayoría de mis últimas reflexiones, las he venido haciendo a mano, sobre papel y en tinta. A la antigüita. Cuando era niña, yo amaba el lápiz y el papel porque siempre sentía que me daban toda la libertad de equivocarme, los años me han dado esta seguridad de dejar las palabras escritas como iban saliendo de mí, y encontrarles sentido en el camino. 

En estos días vi un video que me dejó pensando un montón. Yo creo que Dios cuando nos quiere hablar, va a usar lo que sea necesario. Y a mí, a veces en mis espirales de procrastinación (de las cuales no estoy orgullosa, pero pues son ciertas, ni hablar), veo que me empieza a echar indirectas en videos. Pues este video era de la fiesta de las Trompetas. Estaba en FB, si lo encuentro, lo comparto, seguro que lo guardé. La hipótesis de la persona que hizo el video es (de lo que me guardé en el corazón, porque dijo ¡muchísimas cosas!) que con la salvación que Jesús le regaló a la humanidad, tenemos la posibilidad de escoger el bien, aunque de ninguna forma eso ha evitado que el mal exista y aún se propague. A mí me hizo sentido infinito porque una de las luchas más fuertes que tengo como persona que anhela seguir a Jesús hasta que me muera es justo cómo reconciliar "el Reino de los Cielos ha llegado" con la maldad que pulula de afuera hacia dentro en mi vida, y de adentro hacia afuera. Seamos honestos, comienza de adentro hacia afuera. 

Yo siempre he creído que el libre albedrío es más real que yo y que todos lo tenemos. Aunque últimamente también considero fuertemente que esa libertad que nos vendieron con el exceso de información que existe al alcance de nuestras manos, puede convertirse más en una innovadora manera de esclavitud moderna, que en esa esencial libertad que el hombre desde siempre desea encontrar. Pero independientemente de eso, claro que existe porque tenemos la posibilidad de escoger seguir al Carpintero de Belén, 2000 años después de su resurrección. En un continente que cuando Él habitaba entre nosotros, ni siquiera se sabía que existía, y en un idioma que no había nacido. Es maravilloso ver cómo el amor de Dios trasciende tanto al hombre, sus dones y perversiones, para volver a tejer caminos en la soledad y ríos en tierras áridas que nos lleven a tener un encuentro de nuevo con Él. 

Es un misterio milagroso que no tengo que entender para poder valorar y reconocer. Cómo yo, una colombiana que también ya es mexicana, en pleno 2025, en medio de tantas realidades aparentemente accidentadas, paralelas, dolorosas y buscando encontrar ese propósito para el que fui creada (y ser lo suficientemente valiente para seguirlo, se dice y pasan cosas) puede vivir tan auténticamente ese "Acércate confiadamente Julyta al trono de la gracia para alcanzar misericordia y oportuno socorro" como cuando se escribió a una personas que ya no están hace 2000 años. Eso es un misterio y es milagroso. Eso es un superpoder. 

¿Yo puedo ir confiadamente al trono de Dios, al trono de gracia para alcanzar misericordia en medio de insatisfacciones que ni siquiera se concebían cuando -probablemente- Pablo le escribió a aquellos judíos mesiánicos primerizos que estaban dudando dejar su fe? ¿De qué forma me puedo tomar tan personal un mensaje que fue escrito para gente que ya no existe en tierras que tienen otros nombres, en lugares que ya no son?

Pues no sé, pero no tengo que saberlo para vivirlo y saber que es verdadero. Como que me llamo July, así, con "J" y con "Y". Esto es lo hermoso del misterio que estuvo oculto durante generaciones y edades como dice Colosenses 1:26, la locura para los que se pierden, como dice 1 Corintios 1:18. Qué hermoso es que el grupo de enemigos que todos los que venimos de Adán tenemos se esfuerzan en destruirnos, y que Aquél que nos considera la máxima obra de su creación nos redime y salva desde antes de la fundación del mundo (1 Pedro 1:20).

Todo lo que los enemigos de Dios y del hombre (primero de Dios, porque quieren destruir al hombre para herir a Dios) han buscado hacer desde que caminamos en el Edén, ha tenido un buen uso en las manos de Yahveh. A Dios no le gusta el dolor, por algo el cielo se describe como el lugar perfecto donde no hay llanto, no hay temor, no hay dolor, no hay muerte (Apocalipsis 21:4). Pero en Su omnisciencia pudo encontrarle un buen uso a nuestra original decisión de sufrir. Creo que eso ha de ser lo más frustrante para la maldad, que por más que busca maneras de destruir, nuestro Hacedor consigue volver plan victorioso la pena que tantas veces nos invade. Ese era el misterio escondido por generaciones, que la salvación del mundo, escondida en Jesús y su obra redentora, hubiese estado vestida de profunda injusticia, agonizante duelo, de una espada que atravesó el alma de una madre, y una tortura difícilmente comprensible para cualquier persona de nuestra generación. 

"Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria." 1 Corintios 2:7-8

Si los príncipes de este siglo conocieran el poder verdadero del que los creó aun a ellos, no se esmerarían tanto en continuar produciendo muerte, división, enojo, resentimiento, amargura, tristeza y desfallecimiento en el alma de los hombres. Pero han olvidado que la gloria de Dios no es aquella que se grita sin sentir en paredes hechas por hombres, no son manos que se levantan por compromiso en cultos muchas veces vacíos en diferentes iglesias, en diferentes denominaciones, con diferentes religiones. La gloria de Dios es el corazón quebrantado de hombres y mujeres que anhelan tener una relación genuina y palpable en la cotidianidad con quien los hizo, que pueden ver en Jesús el verdadero camino a esta comunión y que deciden caminarlo. La gloria de Dios puede estar más presente en tu vida de lo que considerabas. Jesús es el camino y el Padre el destino.

Durante siglos los hombres vivían levantando sacrificios sangrientos a dioses de antaño que, a cambio de vida, daban poderes sobrehumanos. Para riqueza, fortuna, amor, guerra, poder. Muchos hoy en día siguen buscando levantar el ánimo de esos dioses en sus vidas para obtener buena fortuna. Y los hombres queríamos acercarnos a los dioses para obtener cosas de ellos, olvidando que YHWH ya había hecho todo por y para nosotros. Pero sabiendo el Señor que éramos necios, y valorando tanto todo lo que hizo en nuestra generación, en nuestra especie, se dio a sí mismo por nuestras maldades. Porque el pecado se paga con vida, y su conclusión es la muerte inevitable. Porque el pecado es actuar fuera del diseño para el que fuimos creados, y puede tener tantas formas como colores el universo. Y, por ilógico que suene, nos convenía que todo fuera pecado. Porque si todo es pecado, todo lo puede cubrir la muerte del Cordero inmolado de Dios. Entonces estaba presupuestado que Jesús fuera puesto como sacrificio a consecuencia de nuestras maldades, desde antes que el mundo tuviera nombre. Y su muerte cubrió todas las perversidades que existieron, existen y existirán. Ese es el misterio glorioso de la muerte y resurrección de Jesús.

Qué gran esperanza que tenemos en la vida y muerte del Carpintero más trascendental de la historia humana. No podemos saber el día ni la hora de cuándo va a llegar Jesús, pero sí podemos ver las señales. No nos podemos poner de acuerdo como iglesia si hay o no rapto, si es antes o después del milenio, si no hay como tal un milenio estricto. Hay muchísimas cosas en las que la iglesia cristiana moderna tiene problemas poniéndose de acuerdo. Pero nuestro salvador es judío, en eso creyentes y no creyentes tenemos que estar de acuerdo. Es por eso que en estos días se está despertando profundo odio en la humanidad en contra del judaísmo, están directamente relacionadas con las señales de que estamos cada vez más cerca del fin. Y mi próxima entrada será sobre la fiesta de las trompetas, que tiene que ver con el video que mencioné anteriormente. Aquí está el link. Y como siempre, todo hay que llevarlo a Dios en nuestros tiempos de intimidad con Él. Empezando por esto que escribí.







 

jueves, 18 de abril de 2024

Un cambio de corazón que duele

 

Dice Deuteronomio 30:6

“El SEÑOR tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.”

“El Señor tu Dios cambiará tu corazón y el de tus descendientes, para que lo ames con todo el corazón y con toda el alma, y para que tengas vida”

Creo que circuncidará me gusta más porque es un proceso bastante doloroso y que solemos llevar a cabo cuando ya somos conscientes. Es decir, no es lo mismo una circuncisión a los 40 que a la semana de nacidos. Y la mayoría de las veces que entendemos lo mucho que dependemos de Dios para todo en nuestra vida, lo totalmente que lo necesitamos para vivir, con toda nuestra alma, con todo nuestro corazón, es cuando ya somos mayores.

El Señor circuncidará nuestros corazones para poder amarlo, eso es algo que sigue siendo vigente. Las veces cuando más necesitamos al Señor están rodeadas de circunstancias extremadamente dolorosas. Sin el sufrimiento, es imposible anhelar a Dios. Ese es mi entendimiento hasta ahora. Por eso es de tanta bendición el dolor y por eso Dios nos llama a agradecer en medio de las pruebas, porque aunque nuestra cabecita no entiende, lo que más nos conviene para vivir de forma fructífera en la tierra de los vivientes es entregar nuestra existencia al Dios que nos creo.

Conforme más pasan los años, mas estúpida se me hace la idea de querer vivir plenamente en la tierra que Dios creó sin su profunda participación en todo lo que hacemos y somos. Es como querer disfrutar de una montaña rusa, intentando caminar con las manos a través de los fierros, en lugar de subirnos en el carrito y dejar que el operador nos lleve de paseo. No sólo es tonto, nos hace bastante daño. Dios hizo las cosas de tal forma que cuando nos guiamos por su instrucción, somos muy bendecidos, pero cuando no, las consecuencias son duras. Y lo son porque, por lo general, cuando no nos guiamos por su instrucción, nos hacemos daño unos a otros. Y el pago de lastimarnos y lastimar la creación de un Dios justo, es alto.

Sólo Dios puede circuncidar nuestro corazón para que lo amemos con todo nuestro corazón y alma. Nosotros no podemos amar a Dios sin que Él nos diga cómo. Eso nos debería dar muchísima paz, porque depende de Él, nosotros necesitamos simplemente responder a ese amor para vivir vidas abundantes. Eso es lo que Jesús vino a hacer en la cruz, circuncidar mi corazón y el de mis descendientes, habilitarme para amar al Señor mi Dios con todo mi corazón y con toda mi alma, a fin de que viva.

Esto es algo doloroso, pero extremadamente valioso. La circuncisión en edad madura es bastante dolorosa. Pero necesaria. Si nuestros corazones no cambian, viviremos sin vivir y moriremos como prolongación de nuestra mediocre vida.

 

miércoles, 17 de abril de 2024

Orar sin cesar, Orar sin desmayar

Una enorme disculpa para aquel que todavía lee esto. Por temas de salud, personales, así como por el temor a sentarme frente al computador y no saber qué escribir, me ausenté durante varias semanas de este espacio.

Me pidieron hacer una reflexión para el grupo de mujeres de mi iglesia y di con estos pasajes, que sobrenaturalmente por favor de Dios, aunque parezca difícil, voy a unir. Ay sí, cálmenme.

Los pasajes que les invito a leer en sus biblias o a googlear, lo que les resulte conveniente son: Lucas 18:1-7, Deuteronomio 9:4-5 y Génesis 15:16, para cerrar con 2 Pedro 3:9.

La cosa va así. En Lucas, Jesús nos dice lo importante que es orar y no desmayar. Nos habla de la historia de una mujer que le neceaba duro a un juez que no tenía temor de nadie. La insistencia fue tanta con ese juez, que finalmente juzgó en favor de ella y en contra de su adversario. Ese fragmento cierra con la conclusión de, si un juez sin temor de nada ni nadie responde una petición insistente por quitarse una molestia de encima, cuánto más Dios no va a responder nuestras oraciones, siendo Él bueno, cuando persistimos en ellas.

 

En Deuteronomio nos encontramos con un recordatorio de Dios para su pueblo antes de ingresar a la tierra prometida, o en ese proceso de ingreso. Dios les dice “no se crean los chidos, los más chéveres, no piensen que por sus obras ustedes son respaldados por Dios. Para nada. Yo necesitaba que la injusticia de los pueblos que ocupan la tierra que les voy a dar llegara a tope. Por sus injusticias y falta de arrepentimiento les doy la tierra, no por las bondades y justicias de ustedes pueblo de Israel”.

 

Génesis 15:16 es la promesa de este evento a Abraham. Dios le dijo a su amigo que su descendencia sería esclavizada y después traída de regreso a la tierra en la que estaba Abraham en ese momento. Pero no podría regresar antes pues “no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo”.

 

No sé bien cuánto tiempo hay entre esta promesa de Génesis 15 hasta la conquista de la tierra prometida, pero pues a ojo de buen cubero yo le estimo 550 o 600 años. YO le estimo, no investigué, porque no es lo más importante para el punto que quiero hacer.

 

¿Qué tiene que ver Lucas 18:1 con Deuteronomio 9:4-5 y Génesis 15:16?

Jesús nos dice que es importante orar sin desmayar. Creo que uno de los motivos por los cuales dejamos de orar y desmayamos es porque no tenemos toda la información, y la que nos inventamos está bastante tergiversada por nuestras maneras enfermas de ver las cosas. Por ejemplo, una persona que lucha mucho con pensamientos negativos (me ha pasado, eso dicen los que me quieren), tiene su mente enferma para estos fines. Entonces si Dios me dice que ore sin cesar, y desde mi mente enferma, comienzo a orar pero no veo respuesta, inmediatamente me imagino lo peor y, cuando no recibo la respuesta como quiero, me enojo y dejo de hacerlo.

Desde que leí Deuteronomio con los ojos que les voy a prestar, ha cambiado muchísimo mi manera de ver la oración.

Yo no oro para que Dios me de lo que quiero. Expongo mis peticiones y si, de pura chiripa se alínean con Dios, o si a consecuencia del trabajo que siento que el Espíritu Santo está haciendo en mí, también se alínean con Dios, y recibo lo que pedí, me siento muy contenta. Pero si no, también. Porque estoy convencida que Dios sabe mucho mejor que yo y más que yo todo lo que rodea la petición que estoy levantando confiadamente delante del trono de Su Gracia.

El pueblo de Israel NO conquistó la tierra prometida porque era bueno, o porque sus oraciones exclusivamente funcionaron. Un clamor le recordó a Dios el pacto que había hecho con Abraham (Éxodo 2:23-25), pero el juicio de Dios contra los Caldeos o Amorreos también tuvo un lugar muy importante en el cumplimiento de esta promesa. Era importante que la maldad de los amorreos colmara la paciencia de Dios, por lo perversos que eran (investiguen las prácticas de esos pueblos, para saber qué colmó la paciencia de Dios), para que el pueblo de Israel funcionara como camino de juicio en contra de ellos.

La mano de Dios usó el guante del pueblo de Israel para traer juicio sobre los amorreos, que NO se querían, ni pudieron arrepentirse, por sus maldades en contra de Su Creador. Pero esa mano puede usar muchos otros guantes, por ejemplo, en el exilio con el que acaba el Antiguo Testamento, se puso el guante de babilonia para traer juicio al pueblo de Israel.

El punto aquí es Dios desde SIEMPRE ha querido que el hombre se arrepienta de sus maldades y se acerque a Él. Sean judíos, amorreos, filisteos, gentiles. Colombianos, mexicanos, hondureños, españoles. Y, como dice el último versículo que puse de Pedro, Dios no se tarda en cumplir sus promesas, sino que desea esperar lo que más se pueda hasta que TODOS nos arrepintamos.

Cuando nos empeñamos en hacer perversidades, viene juicio, sí o sí. De hecho, Deuteronomio 27 y 28 no habla de los beneficios de hacer lo que Dios nos instruye a hacer para gobernar con sabiduría su creación, así como las maldiciones de no hacerlo. Las maldiciones son juicios.

El Apocalipsis nos explica la máxima expresión del juicio (registrado) en contra de nuestra maldad, desobediencia y necedad. En contra de nuestra obstinación de querer vivir lejos de Dios en el mundo que Él creo para Su Gloria. Es tontísima esa idea. Pero así somos todos en algún punto de nuestra existencia, seguros de que podemos vivir nuestras vidas sin la instrucción fundamental de Dios para hacerlo.

Volviendo al tema inicial. Mientras los israelitas clamaban por libertad en Egipto, los amorreos daban su estocada final para recibir juicio de Dios sobre sus vidas. Ambas cosas sucedieron al mismo tiempo.

Mientras tu oras porque tu hijo sea sano, salvo, o tu negocio se levante, mientras oras por ese trabajo que nada más no sale, o por ese matrimonio que está en riesgo, por esa enfermedad que no desiste, o por lo que sea que te haya acercado a Dios, por favor NO olvides que hay otras muchas historias tejiéndose para que veas materializada esa petición. Quizás algo que a penas tú estas comenzando a orar, como cuando los hebreos iniciaron su clamor en Egipto, lleva siglos gestándose, como la promesa que Dios le dio a Abraham en la tierra prometida. Quizás alguien necesita recibir un trato de Dios para que te llegue ese trabajo o esa bendición financiera, no sabemos. Y esa respuesta puede venir en esta vida o en la venidera, pero eso es harina de otro costal.

Por eso es tan importante pedirle al Señor que sea Su voluntad. Porque el único que conoce esas promesas de siglos y esos pactos de antaño, el único que sabe cómo se van a dar esos juicios, en qué momento lo harán, es Él. Oremos pidiéndole que Él alinee nuestros anhelos y deseos con los SUYOS. ¡Él no se tarda!


lunes, 4 de marzo de 2024

En el desierto se adora: parte 1


Estaba escuchando una reflexión (ya no sé por cuál medio la verdad) que hablaba del éxodo bíblico que sufrieron los israelitas en la historia de Moisés. Dice Éxodo 7:16 que Dios le dice a Moisés que le diga al faraón que deje salir al pueblo para adorarlo en el desierto. Otros versículos dicen “deja que vaya al desierto y me sirvan”.

Y hay varias cosas que podemos sacar. Primero, adorar a Dios es servirle. Y NO me refiero que estar sirviendo a una congregación en un grupo de alabanza o cantar a Dios es adorarlo exclusivamente. En parte sí es. Pero el sentido mayor es que adorar y ser útiles para Dios en nuestra comunidad es lo mismo. El reconocer la voz de Dios en el desierto y actuar conforme a lo que escuchamos, es adorar a Dios. El abandonar nuestras inseguridades y dejar atrás nuestros paradigmas para disponernos a entrar en la nube de truenos, relámpagos y sonidos extraños, con la intención de encontrarnos con el que nos liberó de la esclavitud de Egipto, es adorarlo (Deuteronomio 5:22-33, Éxodo 20:18-26) (hace unos años escuché que Dios estaba invitando a Su pueblo a una celebración a encontrarse directamente con Su presencia, pero al final el pueblo tuvo miedo y tuvo que conformarse con la mediación de Moisés; lo escuché en una conferencia EPAMEX y me dejó volando la cabeza). El escuchar de SU voz directamente sus ordenanzas para el florecimiento de nuestra comunidad y de nuestras vidas es lo que Él siempre ha deseado.

Para Dios adorarlo y servirlo es escuchar la voz de Él de la forma más cercana que nos sea posible discernir, atender lo que nos dice y bendecir a otros con este entendimiento. Cantar en una iglesia NO es adorarlo. Compartir tiempo con Él y buscarlo es adorarlo. Si las canciones nos llevan a esa condición completa, qué bendición. Si no, pero hay otra cosa que sí nos lleve a hacerlo, hay que hacerlo. Por eso los desiertos son lugares de adoración, porque podemos escucharlo y necesitamos tanto Su respuesta que estaremos dispuestos a hacer lo necesario para dejar de estar ahí. Ahora, el problema es que depender de dificultades extremas para desarrollar una relación profunda con Dios es un método muy violento. Mejor procuremos tener revelación y espíritu de Sabiduría. Continuará…

Bye Bye depresión...

  Esta canción sólo la puse porque hoy quise escuchar a Vilma Palma e Vampiros, de los mejores grupos de rock en español...jajaja para mí, ¿...