Sólo para cristianos: Misterio glorioso
1 Tesalonicenses 5:21 "Examinadlo todo; retened lo bueno."
La mayoría de mis últimas reflexiones, las he venido
haciendo a mano, sobre papel y en tinta. A la antigüita. Cuando era niña, yo
amaba el lápiz y el papel porque siempre sentía que me daban toda la libertad
de equivocarme, los años me han dado esta seguridad de dejar las palabras
escritas como iban saliendo de mí, y encontrarles sentido en el camino.
En estos días vi un video que me dejó pensando un montón. Yo
creo que Dios cuando nos quiere hablar, va a usar lo que sea necesario. Y a mí,
a veces en mis espirales de procrastinación (de las cuales no estoy orgullosa,
pero pues son ciertas, ni hablar), veo que me empieza a echar indirectas en
videos. Pues este video era de la fiesta de las Trompetas. Estaba en FB, si lo
encuentro, lo comparto, seguro que lo guardé. La hipótesis de la persona que
hizo el video es (de lo que me guardé en el corazón, porque dijo ¡muchísimas
cosas!) que con la salvación que Jesús le regaló a la humanidad, tenemos la
posibilidad de escoger el bien, aunque de ninguna forma eso ha evitado que el
mal exista y aún se propague. A mí me hizo sentido infinito porque una de las
luchas más fuertes que tengo como persona que anhela seguir a Jesús hasta que
me muera es justo cómo reconciliar "el Reino de los Cielos ha
llegado" con la maldad que pulula de afuera hacia dentro en mi vida, y de
adentro hacia afuera. Seamos honestos, comienza de adentro hacia afuera.
Yo siempre he creído que el libre albedrío es más real que
yo y que todos lo tenemos. Aunque últimamente también considero fuertemente que
esa libertad que nos vendieron con el exceso de información que existe al
alcance de nuestras manos, puede convertirse más en una innovadora manera de
esclavitud moderna, que en esa esencial libertad que el hombre desde siempre
desea encontrar. Pero independientemente de eso, claro que existe porque
tenemos la posibilidad de escoger seguir al Carpintero de Belén, 2000 años
después de su resurrección. En un continente que cuando Él habitaba entre
nosotros, ni siquiera se sabía que existía, y en un idioma que no había nacido.
Es maravilloso ver cómo el amor de Dios trasciende tanto al hombre, sus dones y
perversiones, para volver a tejer caminos en la soledad y ríos en tierras
áridas que nos lleven a tener un encuentro de nuevo con Él.
Es un misterio milagroso que no tengo que entender para
poder valorar y reconocer. Cómo yo, una colombiana que también ya es mexicana,
en pleno 2025, en medio de tantas realidades aparentemente accidentadas,
paralelas, dolorosas y buscando encontrar ese propósito para el que fui creada
(y ser lo suficientemente valiente para seguirlo, se dice y pasan cosas) puede
vivir tan auténticamente ese "Acércate confiadamente Julyta al trono de la
gracia para alcanzar misericordia y oportuno socorro" como cuando se
escribió a una personas que ya no están hace 2000 años. Eso es un misterio y es
milagroso. Eso es un superpoder.
¿Yo puedo ir confiadamente al trono de Dios, al trono de
gracia para alcanzar misericordia en medio de insatisfacciones que ni siquiera
se concebían cuando -probablemente- Pablo le escribió a aquellos judíos
mesiánicos primerizos que estaban dudando dejar su fe? ¿De qué forma me puedo
tomar tan personal un mensaje que fue escrito para gente que ya no existe en
tierras que tienen otros nombres, en lugares que ya no son?
Pues no sé, pero no tengo que saberlo para vivirlo y saber
que es verdadero. Como que me llamo July, así, con "J" y con
"Y". Esto es lo hermoso del misterio que estuvo oculto durante
generaciones y edades como dice Colosenses 1:26, la locura para los que se
pierden, como dice 1 Corintios 1:18. Qué hermoso es que el grupo de enemigos
que todos los que venimos de Adán tenemos se esfuerzan en destruirnos, y que
Aquél que nos considera la máxima obra de su creación nos redime y salva desde
antes de la fundación del mundo (1 Pedro 1:20).
Todo lo que los enemigos de Dios y del hombre (primero de
Dios, porque quieren destruir al hombre para herir a Dios) han buscado hacer
desde que caminamos en el Edén, ha tenido un buen uso en las manos de Yahveh. A
Dios no le gusta el dolor, por algo el cielo se describe como el lugar perfecto
donde no hay llanto, no hay temor, no hay dolor, no hay muerte (Apocalipsis
21:4). Pero en Su omnisciencia pudo encontrarle un buen uso a nuestra original
decisión de sufrir. Creo que eso ha de ser lo más frustrante para la maldad,
que por más que busca maneras de destruir, nuestro Hacedor consigue volver plan
victorioso la pena que tantas veces nos invade. Ese era el misterio escondido
por generaciones, que la salvación del mundo, escondida en Jesús y su obra
redentora, hubiese estado vestida de profunda injusticia, agonizante duelo, de
una espada que atravesó el alma de una madre, y una tortura difícilmente
comprensible para cualquier persona de nuestra generación.
"Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la
sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra
gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la
hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria." 1
Corintios 2:7-8
Si los príncipes de este siglo conocieran el poder verdadero
del que los creó aun a ellos, no se esmerarían tanto en continuar produciendo
muerte, división, enojo, resentimiento, amargura, tristeza y desfallecimiento
en el alma de los hombres. Pero han olvidado que la gloria de Dios no es
aquella que se grita sin sentir en paredes hechas por hombres, no son manos que
se levantan por compromiso en cultos muchas veces vacíos en diferentes
iglesias, en diferentes denominaciones, con diferentes religiones. La gloria de
Dios es el corazón quebrantado de hombres y mujeres que anhelan tener una
relación genuina y palpable en la cotidianidad con quien los hizo, que pueden
ver en Jesús el verdadero camino a esta comunión y que deciden caminarlo. La
gloria de Dios puede estar más presente en tu vida de lo que considerabas.
Jesús es el camino y el Padre el destino.
Durante siglos los hombres vivían levantando sacrificios
sangrientos a dioses de antaño que, a cambio de vida, daban poderes sobrehumanos.
Para riqueza, fortuna, amor, guerra, poder. Muchos hoy en día siguen buscando
levantar el ánimo de esos dioses en sus vidas para obtener buena fortuna. Y los
hombres queríamos acercarnos a los dioses para obtener cosas de ellos,
olvidando que YHWH ya había hecho todo por y para nosotros. Pero sabiendo el
Señor que éramos necios, y valorando tanto todo lo que hizo en nuestra
generación, en nuestra especie, se dio a sí mismo por nuestras maldades. Porque
el pecado se paga con vida, y su conclusión es la muerte inevitable. Porque el
pecado es actuar fuera del diseño para el que fuimos creados, y puede tener
tantas formas como colores el universo. Y, por ilógico que suene, nos convenía
que todo fuera pecado. Porque si todo es pecado, todo lo puede cubrir la muerte
del Cordero inmolado de Dios. Entonces estaba presupuestado que Jesús fuera
puesto como sacrificio a consecuencia de nuestras maldades, desde antes que el
mundo tuviera nombre. Y su muerte cubrió todas las perversidades que
existieron, existen y existirán. Ese es el misterio glorioso de la muerte y
resurrección de Jesús.
Qué gran esperanza que tenemos en la vida y muerte del
Carpintero más trascendental de la historia humana. No podemos saber el día ni
la hora de cuándo va a llegar Jesús, pero sí podemos ver las señales. No nos
podemos poner de acuerdo como iglesia si hay o no rapto, si es antes o después
del milenio, si no hay como tal un milenio estricto. Hay muchísimas cosas en
las que la iglesia cristiana moderna tiene problemas poniéndose de acuerdo.
Pero nuestro salvador es judío, en eso creyentes y no creyentes tenemos que
estar de acuerdo. Es por eso que en estos días se está despertando profundo
odio en la humanidad en contra del judaísmo, están directamente relacionadas
con las señales de que estamos cada vez más cerca del fin. Y mi próxima entrada
será sobre la fiesta de las trompetas, que tiene que ver con el video que
mencioné anteriormente. Aquí está el link. Y como siempre, todo hay que
llevarlo a Dios en nuestros tiempos de intimidad con Él. Empezando por esto que
escribí.
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