Joe Arroyo
es de lo mejor de la salsa, HE DICHO, jajajaja. El tipo se inventó un ruido inimitable
y buenísimo, con su voz como de un delfín drogado…a mí a veces me sale, pregúntenme 😏...me
da mucha risa y me parece genial.
Esta era la
canción que Romi, escuchaba mientras bailaba con Roberto, su nuevo interés amoroso
después de salir de su Egipto. Todos hemos tenido un Egipto, un Faraón y un
desierto qué transitar en la vida. El de Romi fue Ramiro.
Romi no se
casó con Ramiro, tranquilos, no todo es divorcio ni restauración de matrimonios.
A veces, en el noviazgo, el Señor tiene misericordia de sus hijos y pueden
terminar una relación que iba al despeñadero. Directo y sin escalas.
Romi se dio
cuenta que el desprecio crónico de Ramiro hacia sus modos, a su forma de ser,
de pensar, de vestir, de expresarse, era una señal importante de no seguir ahí.
Y muchos podrían decir “obvio”, pero pues no. No es obvio. No cuando eres
codependiente, tú ya sabes amigo lector.
Cuando el
pueblo de Israel estaba en Egipto, veían super normal el ser esclavos. Cuenta
la historia del Éxodo que, a partir de cierto Faraón, los egipcios olvidaron el
bien que José, el que los salvó de la hambruna hacía unos siglos, les había
hecho. Pensaron que los Israelitas eran prole de menor valor y por lo tanto “esclavizables.”
Y los Israelitas lo aceptaron como normativa de vida. Porque también ellos
habían olvidado que eran el pueblo escogido por Dios para traer salvación al
mundo.
Así como a
Romi casi se le olvida que era una mujer valiosa, talentosa, hermosa y
cualquier adjetivo calificativo positivo que se les ocurra. Era un 10 y Ramiro,
pues Dios ya me dijo que no les diga Hombres Pequeños, así que diré simplemente
que era un 7 en sus mejores momentos.
Hubo un día
que Ramiro la humilló porque ella había reaccionado con llanto a un irrespeto
que él le había hecho en una cita. Romi me contó que ella le había pedido que
la incluyera en un proyecto en el que podría ayudarlo. Él le dijo que era la
peor idea porque ella era insufrible, muy difícil y sólo haría que todo saliera
mal. Ella sintió unas ganas desbordadas de llorar que no pudo retener mientras
comían en el restaurante. Romi le dijo que por qué era tan duro con ella y por
qué la trataba así. Ramiro empezó a menospreciarla, lo de siempre: “siempre
extorsionas con tus lágrimas, cómo me molesta que me hagas shows, eres una
llorona y sensible”. El problema no era que él la acusara de insufrible y se
expresara con desprecio de ella, sino el llanto que ella no supo guardar. Lo de
siempre.
Pero en
esta ocasión Romi no aguantó más y se fue. Entonces su reacción no fue la de
siempre. Así terminaron su relación y ella bailaba la canción que repetía
mientras se recordaba que le encantaba escuchar al buen Joe. Dejó de escucharlo
porque a Ramiro le parecía burdo y poco interesante. Romi tratando de
agradarlo, dejó de escucharlo…lo de siempre para los codependientes.
Es maravilloso
como Dios usa la dureza del corazón del Faraón para hacernos salir del lugar donde
hemos sido esclavos. Si el Faraón no hubiese exigido que salieran con premura
de Egipto, probablemente los Israelitas se hubieran tomado todo su tiempo para
salir de ahí, y quizás al final no lo hubieran hecho. Si el Faraón no se
hubiera querido vengar después de verlos salir, y los israelitas no se hubieran
visto entre “morir ahogados” o “morir a manos de los egipcios”, la gloria de Dios
nunca hubiera podido manifestarse ante sus ojos y se hubieran querido de nuevo
regresar a Egipto.
El corazón
del Faraón se tiene que endurecer para que los escogidos salgan de su
esclavitud y retomen la identidad de pueblo de Dios, que siempre fue suya, pero
olvidaron.
La necedad
de nuestro corazón es profunda y diría yo, directamente proporcional a los
traumas sin resolver que haya en nuestros corazones. Romi tuvo más herramientas
en ese momento, tuvo dignidad, y pintó la raya en el noviazgo tóxico con Ramiro.
En ese abuso verbal recordó que sus papás sí la querían, que era hermosa,
talentosa y trabajadora, y que no necesitaba soportar ese tipo de tratos. Pudo
salir de ahí antes de casarse con él, como ya había considerado. Por lo menos,
en ese momento así lo hizo.
Hay
personas que pasan 1 año, 5, 10, 20…o toda la vida, amando al verdugo y
perdiendo su identidad en relaciones infructíferas que las destruyen. Hay
quienes reciben inspiración divina en algún momento y salen de esa esclavitud.
Lo que sí es
que, si nuestros afectos no son redirigidos a los pies de Cristo, si nuestro
corazón no se vuelve a nuestro Hacedor y recibimos el amor infinito e
incondicional que sólo Él nos puede dar, es cuestión de tiempo que encontremos
un nuevo Faraón.
Los
Israelitas no alcanzaron a conquistar completamente su tierra prometida, y
debido a la idolatría, pasaron de ser esclavos de Egipto a ser esclavos de
Babilonia. Pasaron de Faraón a Nabucodonosor. El tiempo es irrelevante, la idolatría
que los acompañó desde que salieron huyendo de Faraón nunca los dejó, y los
regresó a la esclavitud. Nunca adoptaron su verdadera identidad de ser hijos de
Dios.
Todos
tenemos nuestras tierras de esclavitud, en donde olvidamos la identidad que
tenemos, y nos sometemos a abusos/conductas que nos destruyen, de las cuales
creemos que es imposible salir. Pero hay un Jesús que nos predica vida y
libertad. Y tenemos la opción de dejar de adorar verdugos y comenzar a vivir
para un Dios que todo lo llena en todo.
Romi volvió
a encontrar un verdugo, pues Roberto fue su amor del despecho, pero esa es otra
historia. Muchos años después, Romi entendió que Jesús era su única
satisfacción y pudo sanar. Jesús se presentó como su única alternativa en una
profunda depresión y salió adelante. Para todos Hay Esperanza, siempre.
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