jueves, 30 de julio de 2026

Romi, Ramiro y Sabré Olvidar, del buen Joe

 


Joe Arroyo es de lo mejor de la salsa, HE DICHO, jajajaja. El tipo se inventó un ruido inimitable y buenísimo, con su voz como de un delfín drogado…a mí a veces me sale, pregúntenme 😏...me da mucha risa y me parece genial.

Esta era la canción que Romi, escuchaba mientras bailaba con Roberto, su nuevo interés amoroso después de salir de su Egipto. Todos hemos tenido un Egipto, un Faraón y un desierto qué transitar en la vida. El de Romi fue Ramiro.

Romi no se casó con Ramiro, tranquilos, no todo es divorcio ni restauración de matrimonios. A veces, en el noviazgo, el Señor tiene misericordia de sus hijos y pueden terminar una relación que iba al despeñadero. Directo y sin escalas.

Romi se dio cuenta que el desprecio crónico de Ramiro hacia sus modos, a su forma de ser, de pensar, de vestir, de expresarse, era una señal importante de no seguir ahí. Y muchos podrían decir “obvio”, pero pues no. No es obvio. No cuando eres codependiente, tú ya sabes amigo lector.

Cuando el pueblo de Israel estaba en Egipto, veían super normal el ser esclavos. Cuenta la historia del Éxodo que, a partir de cierto Faraón, los egipcios olvidaron el bien que José, el que los salvó de la hambruna hacía unos siglos, les había hecho. Pensaron que los Israelitas eran prole de menor valor y por lo tanto “esclavizables.” Y los Israelitas lo aceptaron como normativa de vida. Porque también ellos habían olvidado que eran el pueblo escogido por Dios para traer salvación al mundo.

Así como a Romi casi se le olvida que era una mujer valiosa, talentosa, hermosa y cualquier adjetivo calificativo positivo que se les ocurra. Era un 10 y Ramiro, pues Dios ya me dijo que no les diga Hombres Pequeños, así que diré simplemente que era un 7 en sus mejores momentos.

Hubo un día que Ramiro la humilló porque ella había reaccionado con llanto a un irrespeto que él le había hecho en una cita. Romi me contó que ella le había pedido que la incluyera en un proyecto en el que podría ayudarlo. Él le dijo que era la peor idea porque ella era insufrible, muy difícil y sólo haría que todo saliera mal. Ella sintió unas ganas desbordadas de llorar que no pudo retener mientras comían en el restaurante. Romi le dijo que por qué era tan duro con ella y por qué la trataba así. Ramiro empezó a menospreciarla, lo de siempre: “siempre extorsionas con tus lágrimas, cómo me molesta que me hagas shows, eres una llorona y sensible”. El problema no era que él la acusara de insufrible y se expresara con desprecio de ella, sino el llanto que ella no supo guardar. Lo de siempre.

Pero en esta ocasión Romi no aguantó más y se fue. Entonces su reacción no fue la de siempre. Así terminaron su relación y ella bailaba la canción que repetía mientras se recordaba que le encantaba escuchar al buen Joe. Dejó de escucharlo porque a Ramiro le parecía burdo y poco interesante. Romi tratando de agradarlo, dejó de escucharlo…lo de siempre para los codependientes.

Es maravilloso como Dios usa la dureza del corazón del Faraón para hacernos salir del lugar donde hemos sido esclavos. Si el Faraón no hubiese exigido que salieran con premura de Egipto, probablemente los Israelitas se hubieran tomado todo su tiempo para salir de ahí, y quizás al final no lo hubieran hecho. Si el Faraón no se hubiera querido vengar después de verlos salir, y los israelitas no se hubieran visto entre “morir ahogados” o “morir a manos de los egipcios”, la gloria de Dios nunca hubiera podido manifestarse ante sus ojos y se hubieran querido de nuevo regresar a Egipto.

El corazón del Faraón se tiene que endurecer para que los escogidos salgan de su esclavitud y retomen la identidad de pueblo de Dios, que siempre fue suya, pero olvidaron.

La necedad de nuestro corazón es profunda y diría yo, directamente proporcional a los traumas sin resolver que haya en nuestros corazones. Romi tuvo más herramientas en ese momento, tuvo dignidad, y pintó la raya en el noviazgo tóxico con Ramiro. En ese abuso verbal recordó que sus papás sí la querían, que era hermosa, talentosa y trabajadora, y que no necesitaba soportar ese tipo de tratos. Pudo salir de ahí antes de casarse con él, como ya había considerado. Por lo menos, en ese momento así lo hizo.

Hay personas que pasan 1 año, 5, 10, 20…o toda la vida, amando al verdugo y perdiendo su identidad en relaciones infructíferas que las destruyen. Hay quienes reciben inspiración divina en algún momento y salen de esa esclavitud.

Lo que sí es que, si nuestros afectos no son redirigidos a los pies de Cristo, si nuestro corazón no se vuelve a nuestro Hacedor y recibimos el amor infinito e incondicional que sólo Él nos puede dar, es cuestión de tiempo que encontremos un nuevo Faraón.

Los Israelitas no alcanzaron a conquistar completamente su tierra prometida, y debido a la idolatría, pasaron de ser esclavos de Egipto a ser esclavos de Babilonia. Pasaron de Faraón a Nabucodonosor. El tiempo es irrelevante, la idolatría que los acompañó desde que salieron huyendo de Faraón nunca los dejó, y los regresó a la esclavitud. Nunca adoptaron su verdadera identidad de ser hijos de Dios.

Todos tenemos nuestras tierras de esclavitud, en donde olvidamos la identidad que tenemos, y nos sometemos a abusos/conductas que nos destruyen, de las cuales creemos que es imposible salir. Pero hay un Jesús que nos predica vida y libertad. Y tenemos la opción de dejar de adorar verdugos y comenzar a vivir para un Dios que todo lo llena en todo.

Romi volvió a encontrar un verdugo, pues Roberto fue su amor del despecho, pero esa es otra historia. Muchos años después, Romi entendió que Jesús era su única satisfacción y pudo sanar. Jesús se presentó como su única alternativa en una profunda depresión y salió adelante. Para todos Hay Esperanza, siempre. 


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