Esta canción desde la primera vez que la escuché me puso en un lugar muy alegre, hace muchos ayeres, porque la escuché cuando salió. Sí, ya no soy una joven bebé como un día fui…jajaja.
¿Cuántas
veces te has mudado?
Recuerdo
haber conocido amigos que nunca habían dejado de vivir en la casa a la que
llegaron del hospital cuando nacieron hasta que se fueron a estudiar a otro
lugar o pasados sus veintes, decidieron marcharse del nido.
Yo ya perdí
la cuenta de cuántas veces me he mudado, creo que antes de los 15 años ya habían
sido más de 6 veces. Hace no tanto, en 2 años me mude 6 veces. Aunque eso incluía
mi año en Inglaterra, que involucró más cambios de los normales. Dice el apóstol
Pablo que no nos conformemos al tiempo presente, que no nos conformemos a lo
que estamos viendo, sino que seamos transformados por la actualización de
nuestros pensamientos, y creo que toda mudanza es buen ejercicio para ello.
Este año también he tenido mis mudanzas, de mente y de cuerpo, de espacios y vidas.
Mari Kondo
decía que cuando uno suelta ropa (algo que tengo pendiente y no quiero hacer ☹),
debe agradecer que la tuvo, y debe despedirse de ella. Agradecer el servicio
que le dio y dejarla ir. Eso me cuesta mucho… qué chistoso que yo, que tanto me
he ido de todas partes, tanto quiero aferrarme a lo que tengo. Como si no
hubiera ya vivido el desprendimiento de tantas maneras desde siempre.
Amigos, hoy
estoy muy cansada, la mudanza, las incertidumbres del tiempo presente y futuro,
los proyectos que no me atrevo a escribir porque “¿y si no?” desgastan. Tengo
mucho pendiente de hablar con Dios esta noche, he de ser honesta.
Cuando uno
se muda, recuerda todas las situaciones y vivencias que resultaron en esos
movimientos. ¿Cómo llegué aquí? Esto me lo he planteado millones de veces este
año. Sí, millones, fácil.
Este año ha
sido hítico para mí, jajaja, me inventé ese adjetivo. En este 2026 he dejado
muchos altares en señal de que Dios ha sido bueno y me ha llevado, a veces
arrastrando y en contra de mí misma (a veces con mucho gozo y a pie), a lugares
que todavía no conozco bien.
Es una
necesidad el no conformarnos con el tiempo presente sino ser transformados por
la renovación de nuestra mente para que podamos comprobar, experimentar, vivir
la voluntad de Dios, que es siempre buena agradable y perfecta. Es necesidad
porque todos, sin excepción, vamos a estar enfrentando cambios a lo largo de la
vida. ¿Qué mejor que hacerlo de una manera en que podamos ver cómo el favor de
Dios nos ha rodeado y cuidado siempre?
Decidir ver
la vida como una expresión del amor de Dios es también un regalo, uno ENORME. Decidir
tener una mentalidad más parecida a la de Josué y Caleb, el sólo tener esa
posibilidad, es un privilegio que muchas veces no valoramos. Porque como
cristianos, muchas veces damos por sentado el beneficio de tener un libre
albedrío completo. Cuando no teníamos a Jesús, nuestras decisiones eran entre
lo malo y lo peor, porque teníamos muy oscura la mente. Pero, ya que lo
tenemos, podemos escoger el bien. Podemos escoger pensar mejor, podemos escoger
levantarnos y agradecer por todo. Por lo que ha salido como queríamos, por lo
que ha salido de la peor forma posible, por lo que no esperábamos y también de
alguna forma salió. Por todo. Porque para los que amamos a Dios y tenemos un
propósito en Él, TODO resulta en un bien. El neto final de nuestra existencia
resulta en compartir la eternidad con quien nos hizo y que tanto nos ama, el
que más nos ama de todo el universo. Y compartir la vida con alguien que te ama
es maravilloso, así como tortuoso puede ser el hacerlo con alguien que te
desprecia o para quien no eres importante.
Dios nos
ama como somos y nunca nos deja donde estamos. Quizás estás pasando por un
proceso como yo o quizás todo va en orden en tu vida, quizás tienes muchos
planes y todo va saliendo como esperabas o quizás te han dado una noticia que
altera por completo tu trayecto. Jesús está siempre contigo, a Dios siempre le
importas, y como escuché este fin de semana, si no te has muerto, todavía hay
mucho por hacer en esta existencia.
Descansar
en Dios no es exclusivo de cuando todo va como se presupuestó. Descansar en
Dios se vive más fuerte cuando nada sale como se planeaba. Muchas veces los
consejos que más nos han dado, diferentes personas, en circunstancias diversas
y años separados, son la voz de Dios diciéndonos que hay mejores maneras de
vivir que las que tenemos. Descansar en Dios es tener la cabeza en el lugar perfecto
para poder escuchar esa sabiduría, independientemente de que la barca se esté zarandeando
con violencia por las altas olas del mar. Escuchar a Dios con la mente sobria guarda
nuestros corazones y nos da paz.
Todo lo que
te digo, soy yo haciéndome mi limpieza mental, porque es muy fácil caer en la
melancolía, la tristeza o la ansiedad cuando uno está viviendo transiciones,
mudanzas y cambios.
Que tengan
una noche de paz completa y mucho gozo, aunque el mundo parezca caerse. Que puedan
escuchar una canción que cambie el ánimo para bien y puedan estar tranquilos. Y
si todo está bien, que tengan una noche de mucha gratitud y gozo también.
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