lunes, 3 de agosto de 2026

Quiero verte sonreir mientras me mudo :)



Esta canción desde la primera vez que la escuché me puso en un lugar muy alegre, hace muchos ayeres, porque la escuché cuando salió. Sí, ya no soy una joven bebé como un día fui…jajaja.

¿Cuántas veces te has mudado?

Recuerdo haber conocido amigos que nunca habían dejado de vivir en la casa a la que llegaron del hospital cuando nacieron hasta que se fueron a estudiar a otro lugar o pasados sus veintes, decidieron marcharse del nido.

Yo ya perdí la cuenta de cuántas veces me he mudado, creo que antes de los 15 años ya habían sido más de 6 veces. Hace no tanto, en 2 años me mude 6 veces. Aunque eso incluía mi año en Inglaterra, que involucró más cambios de los normales. Dice el apóstol Pablo que no nos conformemos al tiempo presente, que no nos conformemos a lo que estamos viendo, sino que seamos transformados por la actualización de nuestros pensamientos, y creo que toda mudanza es buen ejercicio para ello. Este año también he tenido mis mudanzas, de mente y de cuerpo, de espacios y vidas.

Mari Kondo decía que cuando uno suelta ropa (algo que tengo pendiente y no quiero hacer ), debe agradecer que la tuvo, y debe despedirse de ella. Agradecer el servicio que le dio y dejarla ir. Eso me cuesta mucho… qué chistoso que yo, que tanto me he ido de todas partes, tanto quiero aferrarme a lo que tengo. Como si no hubiera ya vivido el desprendimiento de tantas maneras desde siempre.

Amigos, hoy estoy muy cansada, la mudanza, las incertidumbres del tiempo presente y futuro, los proyectos que no me atrevo a escribir porque “¿y si no?” desgastan. Tengo mucho pendiente de hablar con Dios esta noche, he de ser honesta.

Cuando uno se muda, recuerda todas las situaciones y vivencias que resultaron en esos movimientos. ¿Cómo llegué aquí? Esto me lo he planteado millones de veces este año. Sí, millones, fácil.

Este año ha sido hítico para mí, jajaja, me inventé ese adjetivo. En este 2026 he dejado muchos altares en señal de que Dios ha sido bueno y me ha llevado, a veces arrastrando y en contra de mí misma (a veces con mucho gozo y a pie), a lugares que todavía no conozco bien.

Es una necesidad el no conformarnos con el tiempo presente sino ser transformados por la renovación de nuestra mente para que podamos comprobar, experimentar, vivir la voluntad de Dios, que es siempre buena agradable y perfecta. Es necesidad porque todos, sin excepción, vamos a estar enfrentando cambios a lo largo de la vida. ¿Qué mejor que hacerlo de una manera en que podamos ver cómo el favor de Dios nos ha rodeado y cuidado siempre?

Decidir ver la vida como una expresión del amor de Dios es también un regalo, uno ENORME. Decidir tener una mentalidad más parecida a la de Josué y Caleb, el sólo tener esa posibilidad, es un privilegio que muchas veces no valoramos. Porque como cristianos, muchas veces damos por sentado el beneficio de tener un libre albedrío completo. Cuando no teníamos a Jesús, nuestras decisiones eran entre lo malo y lo peor, porque teníamos muy oscura la mente. Pero, ya que lo tenemos, podemos escoger el bien. Podemos escoger pensar mejor, podemos escoger levantarnos y agradecer por todo. Por lo que ha salido como queríamos, por lo que ha salido de la peor forma posible, por lo que no esperábamos y también de alguna forma salió. Por todo. Porque para los que amamos a Dios y tenemos un propósito en Él, TODO resulta en un bien. El neto final de nuestra existencia resulta en compartir la eternidad con quien nos hizo y que tanto nos ama, el que más nos ama de todo el universo. Y compartir la vida con alguien que te ama es maravilloso, así como tortuoso puede ser el hacerlo con alguien que te desprecia o para quien no eres importante.

Dios nos ama como somos y nunca nos deja donde estamos. Quizás estás pasando por un proceso como yo o quizás todo va en orden en tu vida, quizás tienes muchos planes y todo va saliendo como esperabas o quizás te han dado una noticia que altera por completo tu trayecto. Jesús está siempre contigo, a Dios siempre le importas, y como escuché este fin de semana, si no te has muerto, todavía hay mucho por hacer en esta existencia.

Descansar en Dios no es exclusivo de cuando todo va como se presupuestó. Descansar en Dios se vive más fuerte cuando nada sale como se planeaba. Muchas veces los consejos que más nos han dado, diferentes personas, en circunstancias diversas y años separados, son la voz de Dios diciéndonos que hay mejores maneras de vivir que las que tenemos. Descansar en Dios es tener la cabeza en el lugar perfecto para poder escuchar esa sabiduría, independientemente de que la barca se esté zarandeando con violencia por las altas olas del mar. Escuchar a Dios con la mente sobria guarda nuestros corazones y nos da paz.

Todo lo que te digo, soy yo haciéndome mi limpieza mental, porque es muy fácil caer en la melancolía, la tristeza o la ansiedad cuando uno está viviendo transiciones, mudanzas y cambios.

Que tengan una noche de paz completa y mucho gozo, aunque el mundo parezca caerse. Que puedan escuchar una canción que cambie el ánimo para bien y puedan estar tranquilos. Y si todo está bien, que tengan una noche de mucha gratitud y gozo también.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Bye Bye depresión...

  Esta canción sólo la puse porque hoy quise escuchar a Vilma Palma e Vampiros, de los mejores grupos de rock en español...jajaja para mí, ¿...