A mis amigas
Carta de amor a esas amigas…
Esta es una
carta de amor a las amigas que me han acompañado, han llorado conmigo, me han
preguntado como estoy sin saber que su voz era lo que necesitaba escuchar
justamente en ese instante, han estado conmigo para hacer lo inasible y han
guardado silencio mientras hago catarsis. A las que me conocen hace más de 20
años y a las que hasta hace poco se volvieron cercanas al alma por designios
del Señor.
Es fácil
escribirles cartas de amor a los objetos románticos de mis afectos. Creo que
mucho de lo que escribí en la adolescencia fue justamente de este tono. Pero poco
le escribí a todas esas amigas que tantas veces han levantado mi cabeza, siendo
un brazo extendido de Jesús y su mano apoyado mi mentón para alzarlo. Las que
me han levantado la cabeza siendo mensajeras de mi Papá, sabiéndolo o no.
Tengo que
usar nombres, porque esto es como el perdón. Uno pide perdón por las cosas
puntuales que ha hecho, una por una, a cada persona que ha ofendido. Y uno
perdona así también. Eso me enseñaron cuando sané. Entonces uno agradece
también así. El siguiente orden es alfabético.
Dianita:
gracias por tenerme tanta paciencia cuando ni yo entendía de dónde venía tanta
ira y contienda en mi corazón. Gracias por guiarme y gracias por convertirte en
mi amiga. Gracias por ser vulnerable conmigo, escucharme y amarme en donde
estaba, sin presiones, y sin quitar el dedo del renglón. Gracias por orar tantas
veces conmigo y por mí. Gracias por tantas horas de amor que me diste de tu
vida.
Ivonnecita:
gracias porque desde el principio de mi proceso estuviste ahí, orando y
llorando conmigo. Dios tiene estas maneras misteriosas y hermosas de obrar, y
eso ha sido tu amistad para mí. Algo que comenzó por fortuna y que ya fue para
siempre. Gracias por enseñarme que el amor se escribe con p de presencia. Gracias
por esos abrazos, por esas mudanzas, por esos taquitos. Gracias por estar y por
ser un abrazo de mi Papá en momento de mucha necesidad. Gracias por hacerme
parte de una vida tan ajetreada en un momento en el que hacer amigas ya no es
norma, es rareza.
Luisita:
Gracias por ser mi amiga de penas, mi roomie favorita jajaja. Gracias por tu atención,
por tus risas honestas y consistentes a mis chistes. Gracias por ser la mejor
conductora de trucks que he conocido, y por llevarnos a ese encuentro donde vivimos
nuestro “prom”. Gracias porque nos encontramos rotas y nos vimos sanar. Gracias
por el cuaderno que me va acompañar hasta el final, por tantos detalles y por
los reels que me sacan de la tristeza. Gracias por escucharme y por hablarme con
tanta misericordia.
Mafercita:
gracias porque siempre que nos vemos es como si ningún minuto hubiera pasado de
cuando teníamos 16. Gracias por hacerme reír cuando sólo quería llorar, gracias
por acompañarme en tantos momentos históricos de la vida y permitirme formar
parte de los tuyos. Gracias por motivarme, por estar y por ayudarme en esos
momentos clave, en esos momentos exactos, en los que no sabía bien cómo
resolver…tú estuviste, y eso se queda para siempre en el corazón.
Mareldi:
gracias por permanecer a lo largo del tiempo, gracias porque te sales de tus
incomodidades para acercarte a las mías, y porque en medio de todos los
procesos que he vivido, has sido un muy bonito leit motiv. Siempre recordaré con profunda
gratitud todas las veces que intentaste enseñarme cosas que no me pudieron
entrar en la cabeza, todas las veces que me apoyaste a hacer cosas que hoy recuerdo(amos)
con mucho cringe…hahahaha. Gracias porque me dejabas ser libremente cuando ni
yo me dejaba…gracias por quererme apoyar siempre así fuera desde lugares tan
distintos. Tu empatía y amor siempre me han abrazado el corazón mijitl.
Marianita:
los años no merman en nada el amor que te tengo, como que lo asientan más bien.
Lo hacen más agradecido, lo hacen más consciente. Gracias por siempre querer
sacarme de mi concha, por no cansarte de insistirme que salgamos, que hagamos,
que seamos. Gracias por darme el amor que he necesitado tantas veces, aunque yo
no lo quería recibir así. Gracias por cada plan, cada idea, cada consejo…gracias
por quererme como soy, desde siempre. Gracias por tanto, no sabes cómo he
sentido el amor de Dios a través de ti en tantos momentos coyunturales de mi
existencia. Gracias mija.
Marinee:
gracias por compartir conmigo tanta sabiduría, y porque juntas nos damos
consejos que no pedimos, pero que tanto necesitamos escuchar, jijiji. Gracias
por tu empatía, porque muchas cosas que me has dicho en los podcasts que
compartimos eran palabras saliendo de la boca de Dios a través de ti. Gracias
por ese libro que me regalaste, me está rompiendo la cabeza, pero de una buena
manera, tú me entiendes. Gracias por compartirme tu corazón y ayudarme a sanar
con tu testimonio, gracias por tu generosidad.
Paolita: mija,
gracias…gracias porque te preocupas por mí, porque siempre me preguntas cómo
estoy, porque, aunque estés en tus propias crisis existenciales, te interesas por
consolarme en las mías. Gracias por perdonarme el ausentarme por periodos, cuando
me enconcho, y por buscarme cuando no sabía cómo pedirte que lo hicieras. Desde
nuestras Willis y wallis, pasando por tantas decepciones y celebraciones, comenzamos
a ser amigas y ya lo seremos por la eternidad. Te amo mija.
Mamá:
gracias por ser mi primera amiga, gracias porque siempre me has dado todo lo
mejor que has tenido, los mejores consejos que has pensado, por cada vez que
has intercedido delante de Dios por mí con las rodillas en el piso y las
lágrimas en las mejillas. Gracias porque sin ti, yo no sería yo. Gracias mami.
Te amo.
Y hay más
amigas que tengo, con las que estoy construyendo también nuevas historias, y
que he tenido, que espero sean muy prosperadas en todo, como prospera su alma.
He recibido muchísimo amor de infinidad de mujeres a lo largo de la vida; como
decía el apóstol, si se escribieran cada una de las expresiones del amor de
Dios a través de mujeres valiosas a mi vida, nunca acabarían de escribirse
libros. Porque el amor de Dios es infinito y se manifiesta así a nuestra vida,
a través de tantos actos de generosidad, amor, presencia de aquellos que nos
rodean.
Gracias amadas
amigas y mujeres excepcionales. ¡Muchas gracias!
Dios me las
bendiga y les regrese muy multiplicadas todas esas ofrendas de tiempo, amor,
detalles, regalos, paseos, viajes, sueños que han compartido conmigo.
Julita… tus palabras tocaron profundamente mi corazón. Gracias por tomarte el tiempo de expresar algo tan hermoso.
ResponderBorrarLa verdad es que acompañarte ha sido un regalo para mí también. He tenido el privilegio de ver tu valentía, tu deseo de crecer, tu lucha por entender tu corazón y tu disposición para seguir adelante aun en los momentos más difíciles.
Si alguna vez tuve paciencia contigo, fue porque Dios me permitió ver la mujer preciosa que Él estaba formando en medio de ese proceso. Fue un honor caminar a tu lado, escucharte, orar contigo y celebrar cada paso que dabas.
Gracias por confiarme partes tan vulnerables de tu historia y por permitirme ser tu amiga. Tu amistad también ha enriquecido mi vida más de lo que imaginas.
Toda la gloria sea para Dios, porque Él es quien sana, transforma y restaura nuestros corazones. Yo simplemente tuve el privilegio de ser testigo de Su obra en ti.
Te quiero mucho y agradezco a Dios por tu vida.