Pedro Odín de la Fontdera, Licenciado

 



Esta entrada esta larguita pero no te aburres, vas a ver. 

Quiero volver a hacer una aclaración, siempre he escrito del caso de las mujeres como codependientes, pero claro que existen hombres en esa situación. También hay mujeres adictas que hacen sufrir a sus esposos. Solamente que en mi proceso de sanidad he escuchado más historias de mujeres en el plano de codependientes principalmente. Próximamente te escribiré de una mujer y un hombre en los papeles adicta y codependiente. 

Pedro Odín, licenciado en economía por parte de una prestigiosa universidad, era de ascendencia catalana, su familia se fue a vivir a Guadalajara hace 4 generaciones y se estableció en tierras tapatías, buscando reconquistar el sueño que sus antepasados ibéricos encontraron en el ombligo de la luna. 

Sus sobrinos le decían Pedro Orín, les parecía muy chistoso, y para lo mal que se comportó, Teresa, alma del Señor y ex esposa de este hombre enfermo de corazón, terminó por llamarlo por un tiempo don Orín. Pero sólo mientras estuvo enojada y hasta que Jesús la llenó de convicción de pecado y arrepentimiento. Después de haber sanado, volvió a decirle Pedro.

Hoy no te voy a hablar de Teresa mayormente, te voy a hablar de cómo se gestó la maldad en este hombre que tenía todo para ser de bien, pero se esforzó mucho para convertirse en uno de esos hijos pródigos pórfidos, que a todas las amigas de Teresita nos daban unas ganas que se quedara allá prodigando. Por allá bien lejos…

Pedro Odín era un hombre muy inteligente, con capacidad de argumentación infinita, a quien sus papás, don Pau de la Fontdera y la señora Romelia Rosales, no le negaron nada, todo le dieron, lo que fundó los cimientos de su mal camino. Don Pau estaba obsesionado con la mitología nórdica y por eso decidió ponerle el nombre de la deidad principal de esa religión. Quizás eso tampoco ayudó, porque cuando Pedro actuaba más como Odín, el orgullo y la altivez brotaban mucho en sus modos. Eso decía Tere que lo conocía bien. 

Ellos eran personas acomodadas en recursos económicos, un poco escasos en emocionales, pero muy bien intencionados. Buscaron hacer de Pedro y su hermano Ramiro hombres de bien. Con Ramiro hubo esperanza más rápida, pero Pedro Odín … luego te contaré. Bueno, también hubo esperanza, pero necesitó tocar muchos fondos antes de vivir Lucas 15:17.

Pedro Odín, antes de ser licenciado, fue un adolescente que le dio el ajo a oler a sus papás. Su padre no sabía cómo acercarse a él en esos años tumultuosos. En alguna conversación cuando vio que evidentemente su hijo estaba comenzando a salir con muchas señoritas, le dijo que se cuidara siempre y le dio dinero para que comprara el método que le hubieran enseñado en el colegio o que considerara. Esa fue toda la plática de sexualidad que hubo en ese hogar. Porque en todo hogar disfuncional, las aguas no se remueven, por nada. 

Pedro se aprovechaba mucho de ese deseo fundamental y esencial que sus papás hicieron obvio a sus vástagos, de darles su vida y la siguiente para que encontraran la plenitud y abundancia de la que ellos carecieron cuando crecieron. Ese fue el error. Los padres tenían una relación casi vicaria con sus hijos, en la que a través de ellos estaban empecinados por vivir la mejor vida posible que pudiera ser. Por lo que negarles cualquier cosa era como negárselas a sí mismos. Todos estos eran procesos del subconsciente. Teresita aprendió mucho de psicología cuando se comenzó a sentir ahogada continuamente sin ver una salida en ese matrimonio que no daba ni un higo. Le hizo "análisis clínico" a todos los que le dolían en el corazón. Como toda buena codependiente.

Don Pau y doña Romelia malcriaron muchísimo a sus muchachos. Los hicieron hombres aparentemente responsables con muchas disfunciones ocultas que harían sufrir a todas sus parejas. Nunca a propósito, como suele ser la situación, no por eso menos real.

El rector del Tec siempre decía en sus discursos: “a los hijos, un poquito de hambre y un poquito de frío”. Y ese señor sabía muchas cosas, Dios lo tenga en Su gloria.

Pedro Odín era muy noviero, a pesar de haberse criado en un hogar religioso y disciplinado, él vivía a plenitud el “el que reza y peca empata”. Abusaba constantemente de la gracia de Dios. Cuando se divorció de Teresita lo hizo mucho. Bueno, en realidad todo el tiempo que estuvo con ella abusó de muchas cosas, de la gracia de Dios y del amor que Él le permitió encontrar en Teresita. Estaba enceguecido, era parte de su enfermedad del alma.

Para Pedro no era pecado el estar picando flores sin pactos de por medio. Eso contaba cuando sanaba conmigo Tere. A pesar de que para la señora Romelia el vínculo matrimonial era algo de mucho respeto y valor, él le decía muchas veces a Teresita que eso ni existía. Que el matrimonio era un papel a lo más. Eso sí, para sacerdote no era bueno, también lo podía reconocer. Entonces quería todos los beneficios del matrimonio sin el compromiso que representaba. Y así vivía, y conocía a muchas mujeres, con o sin temor de Dios, que le caminaban en aquella teología libertina.

Teresita tenía temor de Dios, pero poco amor por ella y por Jesús, así que, desde su codependencia, intentaba cuestionarlo infructuosamente. Cuando se hicieron amigos, ella le decía que el matrimonio era un pacto muy importante, y que él no debía buscar tener avances de ninguna naturaleza con alguna mujer que no fuera a ser su esposa. Tere era muy católica y percinada. Pedro Odín se burlaba de ella. Mi amiga Teresita no mantuvo su postura muy firme con él…con el tiempo le dijo que él sería el único hombre con el que estaría además de su esposo. Eso lo cumplió.

Tere lo acompañó durante toda su carrera, estuvo en todas sus presentaciones de exámenes profesionales, le ayudó a conseguir tutores cuando tenía problemas con matemáticas avanzadas. Tere lo instó a honrar a sus padres cuando él no sabía cómo escribir honrar, porque para él, la “h” era una opción. Tere se volvió su mejor amiga y lo amó. Lo terminó de formar en muchos sentidos, aunque para él eso nunca fue. Pedro sólo supo encapricharse con ella. Era un bebé emocional. Cuando la tuvo y se dio cuenta que no era todo lo que pensaba que debía ser, o comenzó a cambiar conforme pasaron los años, la odió. Como lo hizo Amnón con Tamar. Y dejó que a ella se le fueran muchos años jugando con sus afectos. Fraguó en su inconsciente, después en su consciente, cómo librarse de ella, a manera de quedar como pobre víctima. A esa conclusión llegó en algún devocional Tere. Pedro Odín era astuto, pero Dios más sabio, SIEMPRE.

Mi Tere no es víctima. Pedro no tenía “banderas rojas”, él ERA una bandera roja del tamaño de la que está en la asta de San Jerónimo. Y Teresita erró porque pensó que con ella sería distinto. Ella pensó que por haber sido honesta y vulnerable con él, eso necesariamente cambiaría su corazón. Ella estaba segura de que, por haber sido Pedro el primer eslabón en su propia vida, redimiría a todas las que la precedieron a ella en los afectos de él. Él era experto en las mujeres, ella nunca había conocido a ningún hombre. Ella era muy ilusa, él era muy leviatánico.

Ella se creyó Jesús, y eso le costó caro. Sé que no voy a hablar tanto de Tere, pero esto es importante. Es un pecado muy grande el creer que puedes cambiar a otro con tus afectos, es una transgresión mayor que no debe ser subvalorada. Es algo que requiere convicción de pecado y arrepentimiento, porque produce muchas heridas tanto en la persona que cree que va a cambiar como en el que se supone que se intenta cambiar. Y Tere de eso se arrepintió muchísimo. Así comenzó su "volver en sí".

Amigas, siempre recordemos que si creemos que tenemos que salvarlos o que podemos cambiarlos, ahí definitivamente no es. Sólo Jesús salva, sólo Él puede cambiar los corazones. Ella creyó que él iba a cambiar, y él deseó que ella nunca lo hiciera. Esta frase fue de Pedro, se la dijo a modo de reproche mil veces en cualquier discusión que tenían. Y era verdad y ambos estaban muy mal.

Vamos a adelantarnos en la crónica de este divorcio anunciado que fue el matrimonio de Tere y Pedro.

Para el final de su relación, Pedro reflejó una a una las escamas endurecidas de su falsa persona, que enmascaraban el hijo de Dios que eventualmente mostraría ser. Pero muy eventualmente, o sea, mucho tiempo después de que acabaran mi Tere y él de firmar el divorcio.

Esta bien, sí voy a comentarles más de Tere, pero sólo porque es importante ver lo que la gente codependiente está dispuesta a hacer por migajear afecto. Ellos estuvieron casados 12 años. Nunca tuvieron hijos. En su lugar, Pedro adoptaba cuanta mascota pudiera para apaciguar el hambre que Tere tenía de ser madre. Siempre que tenían la conversación “incómoda” de la paternidad, terminaban en discusión y Pedro le traía un loro, una gallina, un gato, a la mañana siguiente. No debería ser incómoda, pero Pedro nunca quiso tener hijos con Tere. Así que los enmascaró como pudo. No sólo era un excelente economista, era un manipulador de nivel avanzado. Leviatánico, les digo.

Pedro comenzó a serle infiel al año 1 del matrimonio. Salía con las compañeras de trabajo que le medio sonreían porque la alegría de Tere ya no le satisfacía. La gran crisis que catalizó el divorcio fue cuando Tere encontró un email donde le estaba escribiendo a un amigo que nunca tendría hijos con ella. Que haría todo lo necesario para no tener hijos con esa mujer difícil y por eso había convertido su casa en un zoológico ilegal.

En una crisis nerviosa lo abandonó, le dijo a don Pau y a doña Romelia que su hijo estaba haciendo cosas incorrectas, que ella sí quería ser mamá y que eso era una traición de alto nivel. Que estaba agradecida con todos, pero que la situación era insostenible. Que no tenía pruebas de infidelidad reciente, pero que sabía que algo estaba pasando, porque toda la comunicación era extremadamente nociva y que el único rezo que Pedro consistentemente meditaba era que ella era el problema."Tere es el problema" rezaba día y noche. Ese era su catolicísimo.

Él procedió a minimizar completamente lo que Tere dijo, exhibió todas las faltas de carácter que ella tenía, todas las cosas secretas que ella le contó en intimidad, las convirtió en armas de destrucción masiva. Un defecto de carácter se volvió atributo de villana. La familia De la Fontdera Rosales convirtió todo el aprecio que tenía por ella en profundo desprecio. Se fue sin más del hogar que juntos, a medias tintas, intentaron construir por 12 años.

En medio de esta separación, Tere le puso investigador privado a Orín para confirmar que no estaba loca y encontró lo que sabía que era cierto en su mente, pero que para su corazón era una píldora difícil de tragar.

Tere había sido muchas veces “gaslighteada” en medio de tanta infidelidad, lo que evitaba que don Orín las reconociera y provocaba que ella fuera quien le pidiera perdón a Pedro por haber “considerado si quiera” que él le era infiel. Así era cada una de las veces. "No tienes pruebas, por lo tanto eres una celosa, loca y obsesiva".

En fin. El investigador privado le dijo que Pedro estaba tomando clases de cerámica, donde había conocido a una instructora gringa. Pedro comenzó toda una relación con esta mujer. La llenó de regalos, le hizo invitaciones que a Tere ni siquiera se le hubiera ocurrido hacerle. Se volvió el más romántico, bailador y cariñoso que pudiera existir. Digo, durante los 5 minutos que le duró. Le dijo que estaba casado, pero en proceso de divorcio porque su esposa era una arpía que lo había hecho profundamente infeliz tan pronto se casaron. Pedro Odín era muy cliché en esto, la verdad. Y sentía que se estaba cuenteando a la gringa, pero ella era la colmilluda.

Ella comenzó siendo un amor, un dulce, pues una escoba nueva siempre barre bien. Ella se dio cuenta de lo presumido que era y de que tenía con qué sostenerlo. Le encantaba que era todo lo caballero que nunca nadie había sido con ella (tampoco él con nadie, pero pues el ardor del ser descubierto en su narcisismo por Tere tuvo "poderes sobrenaturales" en don Orín). Él no sabía cómo convencerla de que era lo valioso que él dudaba que era. Esta contrariedad de la gente que se siente mucho por fuera y por dentro se cree pequeña. Pedro era otro hombre pequeño. 

Con el paso de las semanas, Kathy empezó a hacer sutiles insinuaciones de que le gustaría que ya estuvieran bien como novios. Pedro Orín pasó de decirle a Tere que jamás firmaría el divorcio a urgirla para hacerlo expeditamente. Siguió trabajando en deteriorar la imagen de Tere ante sus conocidos cercanos, para justificar la urgencia que tenía de ya acabar las cosas y darle a su rubia desabrida lo que ella tanto quería, que no se atrevía a pedírcelo, pero con sugestiones exigía dictatorialmente. Tere berreaba mientras me contaba lo que iba descubriendo y viviendo semana tras semana.

Pedro llevó a la gringa desabrida a su “apartamento de soltero”. El que hacía a penas unos meses era el hogar oficial del matrimonio que tenía con mi buena Tere. El que tenía todo el zoológico ilegal. Él se apresuró a quitar todas las fotos que había de ambos, quitó las palabras de amor y matrimonio que había colgadas en las paredes de la casa. Borró todo rastro de ella en ese hogar, aunque en su consciencia siempre estuvo que la señora de ahí no era la gringa rubia desabrida. Así le decíamos Tere y yo mientras mi Teresita se desahogaba conmigo. Después sanamos, y ya le volvimos a decir Kathy.

Mientras desarrollaba esta relación paralela, Pedro le decía a don Pau y a doña Romelia que la más mala de las malas era Tere. Les negó hasta el cansancio estar con otra mujer, algo que Tere había alcanzado a insinuar en la última conversación que tuvieron como familia política. Don Orín les dijo que ellos no tenían ni idea de lo malvada que era Teresa. Que él había tenido que soportar muchísimos desprecios y maltratos. El punto era atacar y destruir el “carácter” de Tere para presentar en el breve tiempo el nuevo personaje, mejorado y excelente, que era Kathy.

Pedro Odrín intentó consumar su amor con Kathy en la cama que antes fue de Tere, pero la poco y muy cauterizada consciencia que aún tenía no se lo permitió. Dios es bueno, siempre nos da un chaleco salvavidas, aunque nosotros estemos obsesionados con ahogarnos y hacer acuerdos con tiburones. Él siempre nos quiere salvar, pese a que luchemos en contra de Su amor. Él no se cansa, por eso es nuestro Padre Bueno. También de los que se comportan mal, es Padre Bueno. SIEMPRE.

Don Odrín buscó hoteles cercanos en la zona donde vivió con Tere para el momento especial con Kathy. El hotel se lo reportó el investigador a Tere. Kathy era muy guapa físicamente y aparentemente ligera; tenía la profundidad de un charco en verano. Se evaporaba rápido. Eso era lo que "necesitaba" Pedro, pues Tere era muy compleja, de sentimientos insondables. Le encantaba que con dos videos de YouTube hubiera podido manipular a Kathy por completo, le parecía una cosa maravillosa. O bueno, eso creía él.

En realidad, no sabía la joya que era Kathy. Muy pronto pudo asumir las consecuencias que, tan pronto firmó el divorcio, estaba dispuesto a pagar sin reparos. Y fueron duras.

Tuvo que hacer toda suerte de esquemas para convencer al resto de su familia que Kathy era la buena, Tere la mala, y que por favor se la aceptaran, porque pues ni modos.

Y mientras don Pau y doña Romelia le presentaron su apoyo incondicional, Pedro terminó viviendo durante muchos años una vida muy mediocre, parecida a la del mentor que tuvo años atrás en su infancia, quien jamás pudo prosperar emocionalmente pese a ser el más religioso entre los religiosos. Don Pau y doña Romelia le excusaron todo, le creyeron todo y le pasaron por alto todo, con tal de que él no volviera a entrar en un episodio loco de manipulación, con el que tantas veces los envolvía y los llevaba a sentirse culpables. 

Poco antes de su divorcio, cuando Tere comenzó a sanar e investigar más de su propio psyche, Pedro Odín dejó de poder envolverla en todas estas conversaciones infructuosas. Pero cuando ella se fue, y se demostró que ella no era el problema, como tantas veces había dicho Odrín, tuvo que volcar todo su deseo de permanecer víctima a cualquiera que estuviera cerca de él, manipulativamente. Y así se pasó abusando psicológicamente de su familia, amigos y todo el que se dejara. Les decía mentiras y se le comenzó a olvidar con cuál había tapado qué. Él sabía exactamente qué llevaba a la frustración a sus papás, a su hermano, a sus amigos, jefes. Cuando se sentía cercano a ser descubierto, utilizaba esa arma oscura en contra de ellos, y de nuevo, la gente no entendía cómo comenzaba enojada con él y terminaba pidiéndole perdón. Leviatán, les digo, Leviatán.

A veces le decíamos Odrín porque pudimos ver cómo finalmente Pedrito era un odre en manos del Señor. Esta fue una revelación que Tere tuvo y le ayudó mucho para perdonarlo. Él era un hijo muy pródigo. Muy. Pero hay peores. Y para todos hay perdón de pecados, redención y libertad. Para TODOS los que puedan arrepentirse.

Eventualmente, por providencia y misericordia del Padre, Pedro Odín volvió en sí y se transformó en todo un Pablo de Tarso. Se cayó camino a Damasco. Kathy fue un instrumento doloroso usado por Dios para conseguir este valioso fin. Las mentiras cayeron como castillo de naipes. 

A Tere y a mí nos da mucho gusto ver el hombre de Dios que por fin brotó de tanta escama oscura y pesada. El proceso fue doloroso, brutal, humillante, pero es hermoso verlo salir a la luz. Lo hicimos desde la distancia, en agradecimiento al Padre, porque jamás Tere dejó de orar por él y por los suyos.

Mi amiga Tere salió adelante, yo le hablé del programa de Hay Esperanza del ministerio Canaán y fuimos compañeras de luchas y victorias. Durante su separación, ella se volvió una cantautora por hobby, así nos conocimos, y comenzó a cantar en diferentes iglesias.  Actualmente le ayuda a mujeres católicas a sanar la herida de la religiosidad. Les enseña a conocer a Jesús de otra manera y a verlo como Su único salvador sin sentirse culpables de renunciar a las tradiciones de hombres. Ella se sigue identificando como católica, pero dice que es de la renovación carismática verdadera. 

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